Es una desgracia que el sentido de la responsabilidad se apague en el hombre.
Frases célebres sobre: desgracia. [Página 10]
Hay un total de 444 freses célebres sobre "desgracia" este sitio web. [Página 10]
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La desgracia de Don Quijote no fue su fantasía, sino Sancho Panza.
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La justicia sin la fuerza y la fuerza sin la justicia constituyen dos grandes desgracias
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¿Será mejor el no buscarte? ¿Será mejor el ser altivo en la desgracia y no sentirse juguete vil de tus caprichos?
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Vic es preciosa, si no fuese por la inmigración que tenemos sería una ciudad mucho más agradable de lo que es ahora, pero tenemos desgracia que la inmensa mayoría de los inmigrantes son musulmanes
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No hay accidente, por desgraciado que sea, del que los hombres hábiles no obtengan provecho.
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Conocer las cosas que lo hacen a uno desgraciado, ya es una especie de felicidad.
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Es preciso estar siempre presto a declarar la guerra, para que no nos veamos obligados a la desgracia de tener que aceptarla.
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Nadie es tan feliz ni tan desgraciado como él mismo se imagina
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La felicidad y la desgracia acuden ordinariamente a los seres que ya son felices y desgraciados
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Todos tenemos la fortaleza suficiente para soportar las desgracias ajenas.
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Si un hombre ha nacido con un carácter no dotado para la felicidad, nada le puede hacer feliz. Si ha nacido para ser feliz, nada le puede hacer desgraciado
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Nunca sabréis quiénes son vuestros amigos hasta que caigáis en desgracia
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Toda hora perdida en la juventud es una probabilidad de desgracia en el porvenir.
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Hay que abandonar el precepto tradicional de alargar la vida lo más posible. Lo que importa no es la longitud, sino la calidad. Alargar una vida desgraciada, de dolor, es cruel.
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El recuerdo de aquel día me invita a acallar tu desgracia con mi canto. El lamento que ahora te ofrezco fue un día mi propio lamento.
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¿Quién abrió una ruta por el mar virgen y fuera del alcance de los desgraciados mortales, quién exiló hacia las olas a los piadosos hijos de la tierra firme y los arrojó al voraz piélago, con audaz inventiva?
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Una vez llegada la desgracia, de nada sirve quejarse.
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Los verdaderos amigos se encuentran en las desgracias.
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Acusar a los demás de nuestras propias desgracias es consecuencia de nuestra ignorancia; acusarse a sí mismo es comenzar a entenderse, no acusar ni a otros ni a sí, esa es la verdadera sabiduría.