La libertad es por tanto un gran bien, la tolerancia una gran virtud y la uniformidad una gran desdicha.
Frases célebres sobre: dicha. [Página 13]
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Pero, cuando se ha vislumbrado el Paraíso, ¿Cómo contentarse con la vida de todos? Lo que para los demás es la dicha, a mí me resultaba irrisorio. Y cuando, sincera y deliberadamente, decidí un día hacer como todos, coseché remordimientos para rato...
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¿Quién podría afirmar que una eternidad de dicha puede compensar un instante de dolor humano?
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He comprendido que hay dos verdades, una de las cuales jamás debe ser dicha
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Ninguna sociedad puede prosperar y ser feliz si en ella la mayor parte de los miembros es pobre y desdichado.
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... yo quería arremeter contra la vanidad, porque había descubierto que es incompatible con la dicha.
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Si la piedra cae sobre el cántaro, desdichado cántaro; si el cántaro cae sobre la piedra, desdichado cántaro; de cualquier manera es siempre el cántaro quien sufre
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Se respetará escrupulosamente el espíritu liberal de dicha Constitución, a la que sólo se quiere purgar de los defectos que tiene ya que por la contradicción u oscuridad de algunos de sus preceptos, ya por los huecos que hay en ella o por las reformas que
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En cuanto el hombre abandona la envidia empieza a preparase para entrar en el camino de la dicha.
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En cuanto el hombre abandona la envidia empieza a prepararse para entrar en el camino de la dicha.
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La dicha es justamente lo que saca al dichoso de la concatenación de los destinos y de la misma red de su destino.
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Escojo, la dicha de vivir y descubrir, tras cada cara un sonreir, he de elegir para seguir
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Patria, te doy de tu dicha la clave: se siempre igual, fiel a tu espejo diario.
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Al decir que las penas son fugaces en tanto que la dicha persevera, tu cara es sugestiva y hechicera.
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Tú te desprendes de esta o aquella de mis posesiones. Si, en cambio, te desprendes de yo y mi, te desprendes de todas ellas de un solo plumazo. Se pierde la semilla de la posesión propiamente dicha. Con ello el mal es anulado en su mismo germen.
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Nuestras verdades no deben ser dichas a los demás sino en lenguaje metafórico o parabólico, porque a la verdad desnuda no la comprende nadie o la entienden mal y se volverá contra nosotros.
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La máxima dicha es no necesitar nada. Eso sólo se logra mediante la experiencia. Ni siquiera un emperador puede equipararse a un hombre que no necesita nada. Él está libre para hacer lo que le plazca, y no debe ser servido por otros.
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Hago saber a los paisanos criollos, que viendo el yugo fuerte que nos oprime con tanto el pecho, y la tiranía de los que corren con este cargo sin tener conmiseración de nuestras desdichas y exasperado de ellas y de su impiedad, he determinado sacudir est
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Amistad, don del cielo, deleite de las grandes almas; amistad, cosa que los reyes, que tanto se distinguen por su ingratitud, no tienen la dicha de conocer.
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Ingenio, superstición, ateísmo, mascaradas, versos, traiciones, devociones, venenos, asesinatos, unos cuantos grandes hombres, un número infinito de canallas hábiles y sin embargo desdichados: he aquí lo que fue Italia.