Pensó que la historia podría repetirse, y durmió arrullado por la sensación de que le envolvían los efluvios de una plácida y extraña dicha.
Frases célebres sobre: dicha. [Página 6]
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La dicha me muestra, más que la desgracia, el vacío de la vida.
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Al desdichado las desgracias le buscan y le hallan, aunque se esconda en los últimos rincones de la tierra.
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¡Desdichado de mí!, que ni soy caballero andante, ni lo pienso ser jamás y de todas las malandanzas me cabe la mayor parte!
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No hay cosa más excusada y aun perdida que el contar el miserable sus desdichas a quien tiene el pecho colmado de contentos.
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No existe la felicidad. A lo largo de la vida hay briznas de dicha que se deshacen como pompas de jabón.
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El hombre desdichado busca un consuelo en la amalgama de su pena con la pena de otro.
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Los feos simios que se autodenominan seres humanos poco pueden hacer excepto echarse a correr y esconderse. En cuanto a estos simios, el mero hecho de concebir la posibilidad de estabilizar dicha atmósfera revela una increíble arrogancia. Son incapaces de
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La vida nunca te garantiza el éxito frase dicha en una entrevista sobre su regreso al campeonato 2010.
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La mayor parte de las desdichas de esta vida se deben a la incomprensión entre la gente.
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El secreto de la dicha está más en darla que en esperarla.
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La desesperación exagera no sólo nuestra desdicha, sino también nuestra debilidad
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Es más fácil decir cosas nuevas que conciliar las que ya han sido dichas.
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Cuando acude la buena dicha, acude para todo, y lo mismo cuando la desdicha acude.
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Siempre deja la ventura una puerta abierta en las desdichas para dar remedio a ellas.
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El tiempo sólo asoma en la desdicha y así la memoria sólo es el registro del dolor.
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¡Escúcheme, hombre de corazón duro! ¡Escúcheme, orgulloso, severo y cruel! ¡Habría podido salvarme y devolverme la dicha y la virtud, pero no quiso! Usted es el destructor de mi alma, mi asesino, ¡Que caiga sobre usted la maldición de mi muerte y la de mi
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La angustia de mis sentimientos no cejaba; no había incidente del cual mi furia y desdicha no pudieran sacar provecho
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¿Acaso piensas que puedes ser feliz mientras yo me arrastro bajo el peso de mi desdicha? Podrás destrozar mis otras pasiones; pero queda mi venganza, una venganza que a partir de ahora me será más querida que la luz o los alimentos.
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Si logro encontrarlo, podré escapar; si no, valeroso forastero, temo haberos mezclado en mis desdichas: Manfredo sospechará que sois cómplice de mi fuga, y seréis víctima de su resentimiento.