Cuanto más deis, mayor será vuestro gozo. La tacañería sofoca la dicha; la liberalidad la intensifica
Frases célebres sobre: dicha. [Página 9]
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Las almas acostumbradas a divulgar sus desdichas rara vez inspiran piedad
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La peor desdicha del trabajador es que el azar le depare el estar subordinado a un mal jefe.
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-Todo esto está en oposición con la desdichada comedia que representa el cristianismo a la hora de la muerte.
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-Su virtud es la consecuencia de su dicha. Un hombre dichoso realizará necesariamente ciertos actos e instintivamente huirá de cometer otros, pues así lo exige el sentimiento del orden que él representa fisiológicamente.
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A los que sufren hay que mantenerlos en pie con una esperanza que no pueda ser contradicha por ninguna realidad, que no quede suprimida por un cumplimiento: una esperanza del más allá.
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¿Crees, Zoilo, que me hace dichoso una cena? Y además tuya. Al convidado que cifra su dicha en una cena contigo, Zoilo, Más le valdría cenar en la calle de Aricia.
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Ya le he dicho que la sociedad no quiere que nadie se destaque. Es el único pecado que no perdona. ¡Desdichado del que es diferente de los demás!
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Si tenéis la dicha de grabar en el corazón de los niños y de los jóvenes el amor y la confianza en la Virgen María, habéis asegurado su salvación.
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En cuanto somos desdichados, nos volvemos morales
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Nuestros deseos se ponen trabas mutuamente y en la confusión de la vida raras veces una dicha corresponde exactamente a aquel que la había reclamado.
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No voy a ofender más a nadie, y hay verdades que aprendí a evitarlas porque dichas de manera contundente, terminan ofendiendo.
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La dicha está constituida por esos huecos cerebrales sin historia.
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Hay un cielo, mujer, en tus brazos; siento de dicha el corazón opreso... ¡Oh! ¡Sosténme en la vida de tus brazos para que no me mates con tu beso!
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Yo diría que quien ha merecido la dicha puede soportar la desgracia, y que toda emoción santifica.
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Todas la cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo.
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Compartir sin reserva alguna la fe de aquel que se ama, es una certidumbre de dicha
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Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo.
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Todas las cosas son ya dichas; pero como nadie escucha, hay que volver a empezar siempre
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Un Avemaría dicha de todo corazón y con desprendimiento tiene más fuerza y bondad que mil salterios dichos de cara a la exterior.