El amor es la pasión por la dicha del otro.
Frases célebres sobre: dicha. [Página 5]
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La dicha está sólo en la esperanza, en la ilusión sin fin
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El León se enjugó una lágrima con su zarpa. Es mi pena más grande, y lo que me produce mi mayor desdicha. Pero cuando quiera que hay algún peligro, se me aceleran los latidos del corazón. Puede ser que lo tengas enfermo -aventuró el Leñador. Podría ser as
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Una gallina -dijo Butler- es simplemente el modo en que un huevo hace otro huevo. Es una de las verdades más profundas de la biología y nunca ha sido mejor dicha.
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Desde que comenzó a hablar, el hombre no ha encontrado nada más grato que una amistad capaz de escucharlo con interés, ya sea para el dolor como para la dicha.
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Lo esencial para la dicha es la completa dignidad en el sentimiento, incluso en el dolor.
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La filosofía social debe, pues, en todos los aspectos, ser preparada por la natural propiamente dicha, primero inorgánica y después orgánica.
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Algo de ti que en mí vive basta a mi dicha esencial; algo de ti que en mí falta trueca el jardín en erial.
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Te adueñaste del corazón, ni cómo; y el dominio que ahora tienes en mí, lo tomo como viviente prueba de que mi alto destino será un día perderme dentro del mar divino de una dicha sin límite ni término jamás...
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Dicha y perfume de mi vida, de mi vida en que evité todo goce de amores rutinarios.
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Hasta las desdichas han de sentirse con moderación
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La felicidad es un usurero que, por un cuarto de hora de dicha que te presta, te hace pagar todo un cargamento de desgracias.
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No hay mayor desdicha en las desdichas que haber sido dichoso un desdichado.
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Un hombre no es desdichado a causa de la ambición, sino porque ésta lo devora.
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Nunca es tarde si la dicha es buena.
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La dicha de la fea, la hermosa la desea.
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En este ocaso de mi vida sólo un deseo me queda: la dicha de mi país, la dicha de los míos.
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Tendríamos que pronunciar palabras de fuego contra tales hechos y lo único que nos lo impide es saber que, si habláramos, haríamos todavía más difícil la situación de esos desdichados.
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Nadie puede gozar de una dicha perpetua
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Tejamos en el día un hueco de verdad, el libro de poemas toma apenas lo que el show o la serial y brinda todo aquello que un hombre puede dar, su lágrima, su dicha, su secreto sin horarios ni canal.