Dichas que se pierden son desdichas más grandes
Frases célebres sobre: dichas. [Página 2]
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Sueños las dichas son, sueños las flores, la esperanza, el dolor, la desventura; triunfos, caídas, bienes y rigores el sueño son que hasta la muerte dura, y en incierto y continuo movimiento agita al ambicioso pensamiento.
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Piensa en tus bendiciones presentes, de las cuales cada hombre tiene muchas; no en tus desdichas pasadas, de las cuales todos los hombres tienen algunas.
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Las venturas nunca vienen por pares; las desdichas nunca vienen solas
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Nunca crece a ser grande el que sin desdichas crece.
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Porque dichas que se pierden son las desdichas más grandes
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Las almas acostumbradas a divulgar sus desdichas rara vez inspiran piedad
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No voy a ofender más a nadie, y hay verdades que aprendí a evitarlas porque dichas de manera contundente, terminan ofendiendo.
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Todas la cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo.
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Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo.
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Todas las cosas son ya dichas; pero como nadie escucha, hay que volver a empezar siempre
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Unas cuantas palabras bien escogidas y dichas en el momento oportuno pueden transformar la vida de una persona.
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La originalidad no consiste en decir cosas nuevas, sino en decirlas como si no hubiesen sido dichas por otro.
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Pon en mi soledad los pies ligeros de tus dichas.
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Es dulce ser la única fuente, la causa tiránica e inapelable de las grandes dichas y de la desesperación más honda de otro ser.
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Las lágrimas más amargas que se derramarán sobre nuestra tumba serán las de las palabras no dichas y las de las obras inacabadas.
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Ordinariamente las dichas han venido sin desearse; ordinariamente, las desgracias han sucedido sin temerse.
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¡Ése es el pueblo, el que sufre todas las desdichas y es por tanto capaz de pelear con todo el coraje! A ese pueblo, cuyos caminos de angustias están empedrados de engaños y falsas promesas, no le íbamos a decir: 'Te vamos a dar', sino: '¡Aquí tienes, luc
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El que respira, dice: tengo todavía todo por respirar. El infeliz, dice: tengo todavía lugar para las desdichas de los otros. El que ha muerto, nos dice: no conozco nada todavía, no puedo estar muerto.
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Todos los días son aniversarios que una memoria infiel no conmemora: aniversarios de lejanas dichas, de sueños, de inquietudes y de auroras.