La mujer cuando niña es libélula suavísima de prodigios alabastrinos; cuando joven es flor de vida; cuando madre tórnase sustancia del universo.
Frases célebres sobre: dig. [Página 41]
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¿Y para qué vivir, si ya no tienes fe en tu hermano, al que no amas ya? ¡Ya no me digas que se siente! Si no se cambia hoy, no se cambia más... Y tus hijos sabrán, que vendiste tu amor...
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Todavía no se han levantado las barreras que le digan al genio: De aquí no pasarás.
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Todavía no se han inventado las barreras que digan al genio: De aquí no pasarás.
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Todavía no se han levantado las vallas que le digan al talento: De aquí no pasarás
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La manera esencial que distingue a un hombre digno de llamarse así es la perseverancia en las situaciones adversas y difíciles
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El amor salva al hombre, lo ennoblece, le dignifica a semejanza de Dios.
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Qué será de vos Guatemala a mil años de aquí pero no digamos tanto a ciento y pico qué será de tus huesos.
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La vanidad saquea la dignidad.
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No nos damos cuenta de la prodigiosa diversidad de juegos de lenguaje cotidianos porque el revestimiento exterior de nuestro lenguaje hace que parezca todo igual.
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Hemos trabajado con la esperanza de que nuestra labor coopere en la gran tarea de dignificar la vida humana por los senderos de la belleza y contribuya a levantar un dique contra el oleaje de deshumanización y vulgaridad.
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¿Se puede saber por qué insiste en compadecerlo? Yo creo que es digno de envidia. Conmigo obtiene cerebro, belleza y un corazón de oro.
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Hazte digno del amor y este vendrá.
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Todos esperamos que Castro se muera cuanto antes. No digo que lo maten, digo que se muera, porque dudo que cambie mientras viva
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Todo lo que quiero es que me caven un hoyo y que mi tumba diga: aquí cayó un loco del ajedrez. No jugaba bien, pero le gustaba jugar. Nunca pudo enfrentarse a un campeón. Murió como vivió: esperando.
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Desearíamos mucho menos la estima de los hombres si estuviéramos seguros de ser dignos de ella.
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Siempre me ha indignado que se crea que tres números pueden expresar la belleza de una mujer, lo que ha costado tantos endecasílabos a los poetas.
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Porque soy quien se va pero regresa para morder tu mano, mientras besa, porque soy el que otorga. Y el mendigo.
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Siempre habrá soledad para aquellos que son dignos.
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Lo que más indigna al charlatán es alguien silencioso y digno.