Siempre he dicho lo que pensaba y nunca me he arredrado ante los medios de comunicación. He tenido ideas y principios, y en esta España de gente acollonada, los he defendido.
Frases célebres sobre: dio. [Página 7]
Hay un total de 5974 freses célebres sobre "dio" este sitio web. [Página 7]
-
-
Los medios de comunicación, junto a los políticos que se salve el que pueda se han puesto al servicio del gran amo, del capital. Son sus perros fieles. Y obedecen. ¿Quiénes son los periodistas? ¿Los grandes comunicadores que ganan un pastón? ¿O aquellos c
-
La gente se ha endeudado porque se les ha bombardeado en los medios de comunicación con la consigna compra, compra, compra.
-
Los medios de comunicación tienen unos límites marcados por la sociedad, los valores y los intereses de la empresa. Para ideas que no son del sistema o no lo aceptan es necesario un tipo de información boca a oreja sin desdeñar los medios existentes. Las
-
Mi Dios fue perdiendo entidad, en el que yo creía cuando iba a la iglesia de San Lorenzo o al convento del Carmen era un Dios católico, luego fue un Dios distante, después era el que estaba detrás del big-bang… ya no creo ni en eso.
-
Se ha demostrado en un estudio tras otro que no existe ninguna estrategia de desarrollo eficaz en que no se reserve a la mujer un papel protagonista. Cuando las mujeres ponen todo de su parte, los resultados se ven inmediatamente: familias más sanas y mej
-
Sé hombre, sé justo, y admite que, encima de la ambición, de la intriga y del odio, está la Patria, está la eternidad del pueblo, y que ahí debemos encontrarnos siempre, aún si no estamos siempre de acuerdo.
-
María, pues, o sea, el amor de la gloria celestial, con una libra de nardo genuino, o sea, con la fe de los doce apóstoles, ungió la cabeza de la divinidad y los pies de la humanidad, reconociendo que Cristo es Dios y Hombre, que nació y sufrió la pasión.
-
Dos cosas, el amor de Dios y del prójimo, hacen perfecto al hombre.
-
En el odio al español como invasor, andamos muy cortos los BizKainos patriotas de hoy, comparados con aquellos de otros siglos que en su idioma llamaban extranjeros a los españoles y los recibían a flechazos y a tiros.
-
En pueblos tan degenerados como el maketo y maketizado, resulta el sufragio universal un verdadero crimen, un suicidio.
-
La diferencia del lenguaje es el gran medio de preservarnos del contacto de los españoles y evitar el cruzamiento de las dos razas. Si nuestros invasores aprendieran el eusquera, tendríamos que abandonar éste, archivándolo cuidadosamente su gramática y su
-
Les aterra oír que a los maketos se les debe despachar de los pueblos a pedradas. ¡Ah, la gente amiga de la paz! Es la más digna del odio de los patriotas.
-
Mi patriotismo no se funda en motivos humanos, ni se dirige a materiales fines: mi patriotismo se fundó y cada día se funde más en mi amor a dios, y el fin que en él persigo es el de conducir a dios a mis hermanos de raza: a mi gran familia del pueblo vas
-
Nosotros odiamos a España con nuestra alma, mientras tenga oprimida a nuestra Patria con las cadenas de la esclavitud. No hay odio que sea proporcionado a la enorme injusticia que con nosotros ha consumado el hijo del romano. No hay odio con que puedan pa
-
O eusqueriano, o español; o nacionalista o extranjerista: no hay medio.
-
Tanto están obligados los bizkainos a hablar su lengua nacional, como a no enseñársela a los maketos o españoles. No el hablar éste o el otro idioma, sino la diferencia del lenguaje es el gran medio de preservarnos del contacto con los españoles y evitar
-
Ahora la palabra indio me parece que ya tiene un sustento más justo, un contenido más justo; indio ya quiere decir hombre, económica y socialmente explotado y, en ese sentido, no solamente todos somos indigenistas en el Perú, todos somos indios de un pequ
-
Hay que hacer una aclaración necesaria: siempre se habla de uno como el intérprete del indio, y eso me parece muy parcial, no se puede conocer al indio sino se conoce a las demás personas que hace del indio lo que es; solamente pueden conocer bien al indi
-
El tedio es una enfermedad del entendimiento que no acomete sino a los ociosos.