La Madre de Dios es también la madre tierna y cariñosa de todos los hombres.
Frases célebres sobre: dios. [Página 119]
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... ella con justicia es llamada no solo madre del hombre, sino también la Madre de Dios... es cierto que María es la Madre del real y verdadero Dios
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Es dulce y piadoso creer que la infusión del alma de María se efectuó sin pecado original, de modo que en la mismísima infusión de su alma ella fue también purificada del pecado original y adornada con los dones de Dios, recibiendo un alma pura infundida
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Soy capaz de imaginar formas de servidumbre peores que las nuestras, por más insidiosas, sea que se logre transformar a los hombres en máquinas estúpidas y satisfechas, creídas de su libertad en pleno sometimiento, sea que, suprimiendo los ocios y los pla
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Dios es tal, que todo lo que el hizo, comparado con él, es como si no existiese.
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La luz ligera que envuelve las imágenes de los dioses ha prefigurado la luz impasible de la inteligencia.
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Dios no es injusto; en un mundo entero de hombres felices no cabría la literatura.
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No debía escandalizarse por el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa. Para conseguir el ideal revolucionario hace falta recurrir a medios muy radicales.
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Dios ha dado a cada pueblo un profeta en su propia lengua
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Dios deja vivir en su error, hecho un estúpido, a aquel a quien desea desviar
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Vive una buena vida. Si hay dioses y son justos, entonces no importa lo devota que ha sido, pero le dará la bienvenida en base a las virtudes que han vivido por. Si hay dioses, pero injusta, entonces usted no debe querer adorarlos. Si no hay dioses, enton
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Tú que frunces el ceño y lees estos poemas de mala gana, ojalá que sientas envidia de todos, envidioso, y que nadie te envidie a ti.
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La naturaleza es a los zoos lo que Dios a las iglesias.
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He ahí un corazón creado a imagen de Dios, salvado con la sangre de Jesús y destinado a ser inmensamente feliz; sin embargo, tal vez ese niño ignore esas verdades y nadie se preocupe de enseñárselas.
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La buena educación de los niños pide que se les ame, y se les ame a todos por igual. Ahora bien, esto supone la entrega absoluta a su formación y el uso de cuantos medios pueda sugerir un entusiasmo habilidoso para infundirles la piedad y la virtud.
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¡Cuántas cosas haría usted si tuviese algunos cientos de miles de francos!, le dijo un día un amigo al ver cómo progresaba el instituto. Y Marcelino respondió: Si Dios nos envía cincuenta buenos hermanos, las haría mayores y mejores; lo que nos falta no e
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Enseñar a un niño una lección del catecismo, una oración como el padrenuestro o el avemaría, es una acción mucho mayor y más meritoria a los ojos de Dios que ganar una batalla.
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¡Qué sabio y feliz es aquel que procura ser ahora como desea que Dios lo encuentre en su última hora!
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No puedo ver a un niño o a un joven sin sentir profundas ganas de gritarle lo hermoso que es vivir y el gran amor que el Padre Dios nos tiene.
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Estoy seguro de que sí. Ha estado usted bebiendo de lo lindo. ¿Y qué, si he estado bebiendo? Eso no es cosa suya. ¡Sigue usted siendo la cortesía personificada, incluso en este trance! ¡Por Dios! Scarlett, no beba usted a escondidas. La gente siempre