Por eso creemos que una revolución puramente obrera, en beneficio único de los obreros, produciría los mismos resultados que las sediciones de los pretorianos y los movimientos de los políticos. Triunfante la clase obrera y en posesión de los medios opres
Frases célebres sobre: dios. [Página 121]
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Con esos labios de rosa, con ese talle de liana ¿Adónde vas tan hermosa que pareces una diosa?
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Si yo fuera Dios y tuviese el secreto, haría un ser exacto a ti.
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Si no se tiene elevados sentimientos, la riqueza pondrá de relieve la vulgar grosería y la odiosa bajeza.
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Yo quiero que Dios me dé derecho de réplica en el Juicio Final... Y me va a oír.
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Entre las criaturas de Dios dos, el perro y la guitarra, han tenido todos los tamaños y todas las formas, con el fin de no ser separado del hombre.
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Yo creo que son indios pijos: ¡Osea, osea haw!
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Los indios no eran los únicos con pluma por el lejano oeste.
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La casualidad es quizá el seudónimo de Dios, cuando no quiere firmar.
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Todo en este mundo es espejismo y arena movediza. Sólo en Dios está la estabilidad.
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En la vida hay que tener en cuenta el azar. El azar, en definitiva, es Dios.
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El mejor medio de socorrer la mendicidad y la miseria es prevenirlas y atenderlas en su origen, y nunca se puede prevenir si no se proporcionan los medios para que se busque su subsistencia
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Lo más pequeño que se conoce de Dios, aunque sólo sea una flor, al tener un ser en Dios, es más noble que el mundo entero. Lo más pequeño que en Dios es, en cuanto que es un ser, es mejor que conocer a un ángel... Para Dios nada muere, todas las cosas viv
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El hombre no debe aceptar a Dios por su bondad o su justicia, sino que debe comprenderlo en la sustancia pura y limpia en la que él se comprende a sí mismo en su pureza. Pues la bondad y la justicia son un vestido de Dios que le ocultan. Por eso, aparta d
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Si el hombre se une a Dios por amor es desnudado de las imágenes y formado y transformado en la uniformidad divina, en la que él es uno con Dios.
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No hay que comprender a Dios ni considerarlo como algo ajeno a mí...Alguna gente simple se imagina que deberían ver a Dios como si estuviera allí y ellos aquí. Pero esto no es así. Dios y yo somos uno.
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¿Qué es la vida? El ser de Dios es mi vida. Si por tanto mi vida es el ser de Dios, entonces el ser de Dios tiene que ser mi ser y el ser esencial de Dios mi ser esencial, ni más ni menos.
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Ninguna cosa tiene su valor real, ni efectivo en sí misma, sólo tiene el que nosotros le queremos dar; y éste se liga precisamente a la necesidad que tengamos en ella; a los medios de satisfacer esta inclinación; a los deseos de lograrla y a su escasez y
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No hubiese un español que no creyese ser señor de América, y los americanos los miraban entonces con poco menos estupor que los indios en los principios de sus horrorosas carnicerías, tituladas conquistas.
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Se apoderaron de mis ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le habían concedido.