Todo son adivinanzas y la clave de una adivinanza es otra adivinanza.
Frases célebres sobre: divina. [Página 9]
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En ese único levísimo movimiento, veo el fin de la esperanza, el principio de la destrucción de todo lo que quiero en el mundo. No puedo adivinar qué forma tomará mi castigo, qué amplitud abarcará la red, pero cuando termine, lo más probable es que ya no
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Desea siempre y pide que en ti se cumpla perfectamente la voluntad divina
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Seremos como dioses. Donaremos a los hombres milagros estupendos, deliciosas bellezas, divinas mentiras, les regalaremos la convicción de un futuro tan extraordinario, que todas las promesas de los sacerdotes serán pálidas frente a la realidad del prodigi
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Dios es la más inspiradora maravilla y divina idea entre todas las ideas.
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Ninguna orden de inteligencia divina une a las especies. Los lazos naturales son genealógicos junto a caminos contingentes en la historia.
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Toda la historia de la ciencia ha sido un darse cuenta gradualmente de que los eventos no suceden de forma arbitraria, sino que reflejan un cierto orden subyacente, que puede o no haber sido divinamente inspirado
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Las almas de todos los hombres son inmortales, pero las almas de los justos son inmortales y divinas.
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Las almas son inmortales, pero las almas justas son inmortales y divinas.
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La crueldad tiene corazón humano y la envidia humano rostro; el terror reviste divina forma humana y el secreto lleva ropas humanas.
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La Providencia divina no es un desarreglo, una anomalía en el orden del mundo. Es el orden del mundo en sí. O, más bien, es el principio ordenador de este universo, extendido a través de toda una red subterránea de relaciones.
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Allí estaba yo, dispuesto a arrostrar todos los peligros, a desafiar todas las leyes divinas y humanas, a asesinar si fuera necesario y a meterme en complicaciones inextricables y horribles ¿Qué me importaba a mí? , por una mujer de la que no sabía más q
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Deberíamos recibir bien los trabajos, sabiendo que vienen por providencia divina.
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Las penas, consideradas en sí mismas, ciertamente no pueden ser amadas, pero consideradas en su origen, es decir, en la Providencia y Bondad divina que las ordena, son infinitamente amables
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En el altar de tu reja digo una misa de amor, tú eres la virgen divina y el sacerdote soy yo.