La soledad es un consuelo para un alma entristecida, que aborrece a los que la rodean igual que un ciervo herido abandona su rebaño, para refugiarse en una cueva en la que sonará o morirá
Frases célebres sobre: edad. [Página 107]
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Los adultos de nuestra sociedad, dos o tres veces por generación, descubren que su sociedad está compuesta por j óvenes.
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El trabajo es un título natural para la propiedad del fruto del mismo, y la legislación que no respete este principio es intrínsecamente injusta.
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Los libros útiles deben volver a ser leídos, ya que presentan nuevas fases, no sólo a cada lector, sino a cada siglo, incluso a cada edad de cada individuo
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La franqueza tiene sus límites, allende los cuales pasa a ser necedad
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Determinar la forma de gobierno más convincente para un país, es encontrar el medio de hacer concurrir en un punto todas las fuerzas sociales, es hallar el centro de gravedad de una gran masa para ponerla en equilibrio.
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Si eres pobre, no añadas a tus miserias la ansiedad de los préstamos y las deudas.
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En Egipto, a las bibliotecas se las denominaba tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y origen de todas las demás.
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Pon en mi soledad los pies ligeros de tus dichas.
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La sociedad está obligada a hacer feliz a todos la vida.
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En el pasado el intervalo entre cambios era mucho mayor que la vida humana... hoy es al contrario, y por tanto nuestra formación debe prepararnos para una continua novedad de condiciones de vida.
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El landismo ha marcado. Y aunque muchos se han referido a él peyorativamente, con el paso de los años la cosa ha cambiado, y hoy se habla de él como un fenómeno de sociedad
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Un año hice teatro, Ninette y un señor de Murcia, en doble sesión de tarde y noche durante 11 meses, y rodé cinco filmes. Casi no dormía. Tenía 29 años, y a esa edad se hace de todo si se tiene ilusión. El carburante te hace hacer de todo
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Todo el mundo nace con algún talento especial y Eliza Sommers descubrió temprano que ella tenía dos: buen olfato y buena memoria. El primero le sirvió para ganarse la vida y el segundo para recordarla, si no con precisión, al menos con poética vaguedad de
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Para Francisco la relación de Irene con su novio era apenas la suma de dos soledades y de muchas ausencias. Decía que cuando tuvieran ocasión de permanecer juntos durante un tiempo, ambos comprenderían que sólo los unía la fuerza del hábito. No había urge
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El libro enriquece igualmente la soledad y la compañía... La vida muere, los libros permanecen.
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Hay que interesarse por las anécdotas. Lo menos que hacen es divertirnos. Nos ayudan a vivir, a olvidar por unos instantes: ¿hay mayor piedad? Hay que interesarse por los recuerdos, harina que da nuestro molino.
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Al procurar nuestras legítimas ventajas personales no hemos de perder de vista lo que debemos al país, ni a la sociedad humana en conjunto. Y en caso de conflicto, el bien más amplio debe triunfar sobre el bien más particular y limitado.
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Cada uno tiene la edad de su corazón.
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Las canas no hacen más viejo al hombre cuyo corazón no tiene edad.