Allí donde Dios erige una iglesia, el demonio siempre levanta una capilla; y si vas a ver, encontrarás que en la segunda hay más fieles.
Frases célebres sobre: ele. [Página 162]
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Ocurra lo que ocurra, pensé, la vida continúa igual, y hacemos las mismas cosas, y seguimos celebrando las pequeñas ceremonias anexas a nuestra comida, a nuestro sueño y nuestro asco. No hay crisis capaz de quebrar la corteza de lo habitual.
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La única cosa cierta sobre la historia del intelecto humano es que se ejecuta de la ignorancia al conocimiento.
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Aristóteles es el maestro de los que saben
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Los hombres, abandonados a sus sentimientos evidentes, gustan que las leyes sean crueles, aun cuando, sujetos a las mismas, a cada uno de ellos le interesaría que fuesen moderadas, por ser mayor el temor de sufrirlas que los deseos de ofenderlas.
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He aquí la prueba de que todo en ti es orgullo. Ahora que has reconquistado el permiso de telefonearle y escribirle, no sólo no lo haces, sino que siquiera sientes la necesidad ardiente de hacerlo.
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No puede esperarse ventaja alguna duradera de la política moral, si ésta no se funda en los sentimientos indelebles en el hombre. Toda ley que se desvíe de éstos, encontrará siempre una resistencia contraria que al cabo vencerá, del mismo modo que una fue
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Ámase por deleite a la belleza, y a la virtud, por soberana alteza
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A quien más sabe es a quien más duele perder el tiempo
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Una herramienta suele ser más bien una simple máquina, que se utiliza generalmente con la mano, mientras que una máquina es frecuentemente movida por animales o vapor de potencia.
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El vino se parece al hombre: nunca se sabe hasta qué punto se le puede apreciar o despreciar, amar u odiar; ni cuantos actos sublimes o crímenes monstruosos es capaz de realizar. No seamos, entonces, más crueles con él que con nosotros mismos y tratémosle
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Desconfiad de la luna y de las estrellas, de la Venus de Milo, de los lagos, de las guitarras, de las escaleras de cuerda y de todas las novelas y novelerías. ¡Pero amad vigorosamente, arrogantemente, ferozmente, a la mujer que améis!
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La guerra es un negocio en que suelen ganar los príncipes, pero en que siempre pierde el pueblo.
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No pude elegir, a quienes me trajeron al mundo, pero puedo elegir a mi amigo. En ésta búsqueda, empeño mi propia alma, pues con una amistad verdadera. La vida se torna más simple, más rica y más bella
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Hay una fuerza más poderosa que el vapor y la electricidad: la voluntad
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Subí arriba y me senté delante del ordenador. Es mi nuevo consolador. Mi escritura se ha duplicado en potencia y rendimiento desde que lo tengo. Es una cosa mágica. Me siento delante de él como la mayoría de la gente se sienta delante del televisor.
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¿Dónde han ido a parar las audiencias que eran capaces de elegir y discriminar?
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Un intelectual dice una cosa simple de un modo difícil. Un artista dice algo difícil de modo simple.
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Y también está, por supuesto la locura y el terror de saber que alguna parte de vos es como un reloj al que no puede dársele cuerda otra vez, una vez que se para.
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Yo en todos los libros acostumbro leer el prefacio, porque a veces suele ser lo mejor de la obra.