El primer deber del hombre es desarrollar todo lo que posee, todo aquello en que él mismo pueda convertirse.
Frases célebres sobre: ell. [Página 253]
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La confidencia descubre quién era o no digno de ella.
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Cuando las coasa no van bien, nada como cerrar los ojos y evocar intensamente una cosa bella
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No amamos a una mujer por lo que dice; amamos lo que dice porque la amamos a ella.
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Las huellas del hombre sobre el hombre son eternas y ningún destino se ha cruzado impunemente con el nuestro.
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El mejor medio para salir airoso de una conversación difícil es irse a ella sin preparación alguna.
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El arte de leer es, en gran parte, el arte de volver a encontrar la vida en los libros y, gracias a ellos, de comprenderla mejor.
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Tener ideas no basta; realizarlas es más importante, pero para ello hace falta valor
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No confíe usted en aquellos que han encontrado ya la verdad; confíe solamente en quienes siguen buscándola
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Hay que ir en contra de la tendencia, no correr tras ella
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La mujer es embellecida por el beso que ponéis sobre su boca.
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Sus brazos me rodearon. Vacilé. Me atormentaba un torbellino de sentimientos, deseaba su boca, pero tenía miedo, sentía que estaba por besar a un hermano, pero estaba tentada...
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La Educación es el pasaporte hacia el futuro, el mañana pertenece a aquellos que se preparan para él en el día de hoy.
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Si no estás preparado para morir por ella, saca la palabra libertad de tu vocabulario.
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El ajedrez es un juego en que se desarrolla una inmensa actividad que no deja huella alguna
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Como el mueble y la tela, tu desnudo ya no tenía imponencia bajo el aire, bajo el alma, bajo nuestras almas. Nosotros ya no entendíamos de aquello. Era el suelo de un ámbito celeste, imponderable. Éramos transparencias altísimas, calientes.
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La poesía de sus costumbres y de sus creencias, de las que mucho se habla, la dejaron en la orilla del océano; acá solo trajeron malos hábitos, viveza y bellaquería, y si no nuestro Leonardo puede decir alguna cosa al respecto.
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Hasta entonces indiferente a lo que pasaba en torno suyo, ahora parecía participar de la vida, de todo lo que la rodeaba; pasaba horas enteras contemplando el cielo, como si recién ahora hubiese descubierto que era azul y bello, que el sol lo iluminada de
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Pero también no digo sino aquello que sé, o sea, aquello que oigo; los otros pierden su tiempo en ver y oír; yo como no puedo más que oír, empleo en hablar lo que lo demás emplean en ver; hablo y hablo mucho; pero qué quiere si me sobra tiempo para eso; y
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Mucho me falta para ser un verdadero padre de La Patria, me contentaría con ser un buen hijo de ella.