El rey de los cielos muy bien escuchó: remonta los vientos para otra región, deshizo las nubes, después se acostó. Los indios lo cubren con una oración.
Frases célebres sobre: emo. [Página 369]
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Mientras el río corra, los montes hagan sombra y en el cielo haya estrellas, debe durar la memoria del beneficio recibido en la mente del hombre agradecido
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Feliz el hombre que ha pisoteado todos sus temores y puede reír ante la proximidad de la muerte que todo lo vence.
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El hombre es el mejor equipo que podemos poner a bordo de una nave espacial.
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Quería escribir sobre todo, sobre la vida que tenemos y las vidas que hubiéramos podido tener. Quería escribir sobre todas las formas posibles de morir
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Nuestra vida es una incertidumbre. Un ciego que revolotea en el vacío en busca de un mundo mejor cuya existencia sólo suponemos
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Uno no puede traer hijos a un mundo como este; uno no se puede plantear perpetuar el sufrimiento, ni aumentar la raza de estos lujuriosos animales que no poseen emociones duraderas, sino sólo caprichos y banalidades que ahora te llevan hacia un lado y mañ
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No alabemos más que aquellos que enseñan a ser mejor.
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Mitiguemos los sufrimientos de nuestros compañeros de prisión.
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La vida, quizás, no se presta a las manipulaciones a las que la sometemos cuando intentamos contarlas
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Esa especie de comunión con los sentimientos ajenos que a veces aportan ciertas emociones...Como si los tabiques de separación se hubieran adelgazado tanto que ya todo pertenecía a la misma corriente.
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No os fiéis del caballo, troyanos. Algo pasa, temo a los griegos, incluso cuando ofrecen dones.
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El temor le pone alas a los pies.
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La memoria de la desgracia es dulce y sirve de recreo en la prosperidad.
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No confiéis en el caballo, troyanos. Sea lo que sea, temo a los Dánaos griegos, aun portando regalos
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No todos lo podemos todo
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La democracia necesita una virtud: la confianza. Sin su construcción, no puede haber una auténtica democracia.
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No podemos reflexionar a fondo sobre nosotros mismos -cuidando de rectificar las inexactitudes en que incurre el amor propio- sin alcanzar por ese camino a los demás. Un hombre no conoce de los demás hombres, en definitiva, sino lo que ha aprendido a cono
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Lo que desde ya sabemos afirmar de América es que estamos enamorados extrañamente de ella. Y ese amor, como todo gran amor, es una prueba. Prueba que arroja sobre nuestras incapacidades e imperfecciones una luz resplandeciente y cruel.
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Existe la raza de aquellos que no llegan a las palabras más que movidos por sus emociones, y la raza de los que no llegan a las emociones más que movidos por las palabras.