Si no puedes trabajar con amor sino sólo con desgana, mejor será que abandones el trabajo y te sientes a la puerta del templo a recibir limosna de los que trabajan con alegría.
Frases célebres sobre: ente. [Página 747]
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En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.
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Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: está en nuestras lágrimas y en el mar.
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Poetas son todos los que aman, los que sienten grandes verdades, y les digo, la verdad de verdades es el amor.
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El hombre sabe al fin que está solo en la inmensidad indiferente del Universo del que ha emergido por azar. Su deber, como su destino, no están escritos en parte alguna.
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Ser psicoanalista es, sencillamente, abrir los ojos ante la evidencia de que nada es más disparatado que la realidad humana.
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Si usted ha comprendido, seguramente está equivocado.
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Sólo se siente culpable quien cedió en su deseo.
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Las flores los jardines las fuentes las sonrisas y la alegría de vivir.
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Una naranja sobre la mesa, su vestido en la alfombra, y usted en mi cama, dulce regalo del presente, emoción en la noche, llama de mi vida.
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En las bambalinas del progreso, hombres íntegros proseguían integralmente la desintegración progresiva de la materia viva desamparada.
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La gente rica, en general, también sabe lo que el dinero no puede comprar.
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Probablemente se ha hecho más daño a la Tierra en el siglo XX que en toda la historia anterior de la humanidad.
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El medio para deshacerse de un hombre amante de contradecir es callar y escuchar reposadamente.
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El pensar bien no le interesa solamente a los filósofos, sino a las personas más sencillas.
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El trabajo es un título natural para la propiedad del fruto del mismo, y la legislación que no respete este principio es intrínsecamente injusta.
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El inconsciente está estructurado como un lenguaje.
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Incluso si la felicidad se olvida un poco de usted, nunca se olvida completamente.
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Demonios y maravillas, vientos y mareas. A lo lejos ya el mar se ha retirado. Y tú, como un alga dulcemente acariciada por el viento, en las arenas del viento te agitas entre sueños.
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Yo te amé, tú me amaste. Vivimos juntos, amándonos, amándonos. Pero la vida separa a aquellos que se aman tiernamente, sin hacer ruido y el mar borra sobre la arena, los pasos de los amantes que se separan.