Los hombres que alaban siempre son o simples o bajos; los que no alaban nunca son o imbéciles o envidiosos.
Frases célebres sobre: envi. [Página 16]
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La igualdad es un eslogan sobre la base de la envidia.
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¡Miren! Los estoy enviando como ovejas en medio de lobos; por lo tanto, demuestren ser cautelosos como serpientes, y, sin embargo, inocentes como palomas.
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La envidia y los celos no son vicios ni virtudes, sino penas
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El misionero es el enviado del Hijo de Dios, que predica la paz, que por doquiera difunde la caridad, y que ofrece felicidad a los que lo escuchan. Sólo para sí guarda los padecimientos.
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Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra.
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Jamás he conocido las pasiones más odiosas, nunca ha invadido mi corazón la envidia, la maldad, ni la venganza... en ocasiones la ira, pero no soy muy hábil y jamás guardo rencor
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Uno puede recobrarse del orgullo, la cólera, la gula y la pereza; pero es una especie de milagro que se corrija un corazón maligno y envidioso.
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Mejor ser envidiado que provocar piedad.
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La desesperación es como un río; en una orilla están los niños; en la otra los hombres maduros, los que han despertado ya de su letargo. Todos los sentimientos son buenos, óptimos, también el odio, también la envidia, también los celos, también la cruelda
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No es el trabajo lo que envilece, sino la ociocidad.
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La vergüenza viene en ayuda de los hombres o los envilece.
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¿La envidia, el odio, la lujuria , todas esas pasiones han sido arrojadas del alma para que ésta no sea sino una pieza de hielo?
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Todo tiempo, mi presente, todo espacio, mi lugar, ni miedo ni esperanza ni envidia vio mi rostro.
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La indignación moral no es más que envidia con aureola.
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Me encantaría saber qué pasaría si un día llegase del cielo la noticia de que el buen Dios se dispone a enviar una comisión de ángeles con plenos poderes para viajar por Europa, como los jueces en Inglaterra, y poner fin a los grandes procesos que, en el
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El pueblo anhela oro y distinciones, y se sentiría timado si los tuviera. Entre los grandes también se ha puesto de moda envidiar al campesino su agua de manantial y su jergón de paja, y más de uno se sentiría asimismo timado si llegara a verse en ese est
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A aquellos que eran hábiles y compañeros valientes, yo les he hecho jefes militares. A aquellos que eran rápidos y ágiles, yo les he hecho jinetes de caballo. A aquellos que no eran hábiles, yo les he dado un pequeño látigo y les he enviado a ser pastores
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Virtud envidiada es dos veces virtud.
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La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.