La medianoche se afeita el hombro izquierdo sobre el hombro derecho crece el pasto pestilente y rico en aglomeraciones de minúsculos carneros vaticinadores y de vitaminas pintadas de árboles de fresca sombrilla con caireles y rulos.
Frases célebres sobre: ere. [Página 441]
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Ya no llores, Verano! En aquel surco muere una rosa que renace mucho...
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Hay mucha diferencia entre apreciar la virtud y menospreciar la vida.
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Hiere de tal modo que se sienta morir.
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No hay tiempo, no hay premura alguna, eres cuanto espacio es posible: no hay distancia.
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En los momentos serenos acuérdate de temer siempre a la adversidad y en la adversidad acuérdate de tener esperanza siempre en cosas mejores
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No temer a la muerte: es de estúpidos continuar perdiendo los placeres de la vida por miedo a la muerte
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No avergonzarse de querer aprender las cosas que no sabes: saber algo es loable, reprobable no querer aprender
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Esta civilización de hombres nos ha llevado a la ruina. Y las mujeres no hemos contribuido a ella. Ninguna mujer es responsable de los últimos descubrimientos, porque una mujer no inventa ni descubre algo que mata.
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Esperar es peor que nacer, porque solamente espera el que se muere de esperar sin hacerse con la vida otra cosa que esperar.
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Bajo la impresión que tenemos de que los deberes del hombre son públicos, parecería que sólo y exclusivamente privados deberían ser los de la mujer; pero, ¿podemos admitir que el reino de la mujer esté encerrado entre los mueros del jardín donde abren sus
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¿No es profundamente doloroso que en España exista aún quien pueda creer que la solución al problema femenino está únicamente en el convento cuando falla el matrimonio? Conferencia Ateneu Barcelonès, 1916, p. 33.
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Que las mujeres sean idénticas a los hombres, sería un cambio simple de roles. El feminismo es elección
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Estar en medio de la vida requiere de aventura.
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Irónicamente, las mujeres que adquieren poder tienen más probabilidades de ser criticadas por los hombres que lo han tenido.
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He venido a quererte, a que me digas tus palabras de mar y de palmeras.
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Inmerso en mi silencio eres el cielo que sostiene un arroyo, que levanta un árbol. En que un lucero corta su voz de eternidad.
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El dinero se adquiere con trabajo, se guarda con temor y se pierde con gravísimo dolor
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Tú eres más mis ojos porque ves lo que en mis ojos llevo de tu vida.
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Siempre he dicho que el ocio ablanda el espíritu. Hay que mantener el cerebro ocupado. Y si no se tiene cerebro, al menos las manos