Todas la cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo.
Frases célebres sobre: escuch. [Página 25]
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Todo ya se ha dicho una vez; pero como nadie escucha, hay que decirlo de nuevo.
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Todo está dicho, pero como nadie escucha...
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Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo.
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Todas las cosas son ya dichas; pero como nadie escucha, hay que volver a empezar siempre
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Es el momento de la verdad. Mi pueblo está esperando escuchar la respuesta del mundo. Somos el último pueblo en estar ocupado. ¿Permitirá el mundo a Israel estar por encima de la ley? ¿Es esto aceptable?
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Me encontré con Helena un martes, a las tres, la hora del interminable hastío. Pero escuchar la lluvia con una mujer como Helena es un himno al viaje.
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Nunca escucho la radio. Si es malo, me burlo y si es bueno me pongo celoso de no haber sido yo el que pensó en ello.
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No tengo tiempo para leer poesía, por eso la canto. No hay tiempo para leerla, pero sí para escucharla
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Las mujeres deben ser obscenas y no escuchadas.
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Si frente a una familia, tan sólo pudieran lograr que realmente se miraran unos a otros, realmente se tocaran y escucharan, habrán movido el péndulo en dirección a un nuevo comienzo.
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Es más fácil escuchar a alguien un rato e improvisar que sentarse día tras día y penetrar las capas de lo mundano y lo trivial en búsqueda de lo profundo.
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Toda la música es música folk, nunca he escuchado a un caballo cantar una canción
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Escucha al hombre que trabaja con sus manos.
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Los oídos no pueden escuchar ni la lengua puede escribir las torturas de ese infierno interior.
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El niño tiene cien lenguajes, cien manos, cien pensamientos, cien formas de pensar, de jugar y de hablar, cien siempre cien formas de escuchar, de sorprender, de amar, cien alegrías para cantar y entender.
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Ningún fizgón escucha jamás nada bueno de sí mismo.
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Llamar a la puerta serviría de algo - siguió el lacayo sin escucharla -, si tuviéramos la puerta entre nosotros dos. Por ejemplo, si tú estuvieras dentro, podrías llamar, y yo podría abrir para que salieras, sabes.
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Cuando no hablamos de Dios o en el nombre de Dios, es porque el diablo nos habla y nos escucha en un silencio formidable.
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Y si quieres saber lo que a uno deleita, sin necesidad de que te lo diga, háblale de diversos asuntos, y cuando lo observes escuchando atento, sin bostezos ni fruncimiento de cejas, ni otros signos semejantes, puedes estar seguro de que la cosa de que hab