Sí, las mujeres son muy extrañas
Frases célebres sobre: extr. [Página 50]
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Estoy obsesionada con las compras. Me gusta comprar cosas en Internet. Trato todo tipo de artilugios extraños que pude conseguir.
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Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien.
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¡Cosa extraña! el primer síntoma del verdadero amor en un muchacho es la timidez; en una joven es la audacia.
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En cualquier comunidad donde los bienes se poseen por separado, el individuo necesita para su tranquilidad mental poseer una parte de bienes tan grande como la porción que tienen otros con los cuales está acostumbrado a clasificarse; y es en extremo agrad
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El cristianismo es la religión más extraña jamás creada, que cometió un asesinato a Jesús con el fin de redimir la humanidad del pecado de comer una manzana.
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La soledad engendra lo original, lo atrevido, y lo extraordinariamente bello; la poesía. Pero engendra también lo desagradable, lo inoportuno, absurdo e inadecuado.
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Así era Venecia, la bella insinuante y sospechosa; ciudad encantada de un lado, y trampa para los extranjeros de otro, en cuyo aire pestilente brilló un día, como pompa y molicie, el arte, y que a los músicos prestaba sones que adormecían y enervaban.
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Cada día me siento más inclinado a admitir que hay en la música algo de extraño. Una afirmación de máxima energía. No diré abstracta sino más bien sin objeto, energía pura, en la claridad del éter.
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El efecto de toda civilización llevada al extremo es la sustitución del espíritu por la materia y de la idea por la cosa
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Los vivos eran los que no se daban cuenta de que sucedían cosas extrañas y maravillosas, porque la vida estaba demasiado llena de cosas aburridas y mundanas.
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En la cultura, lo humano, lo más inmediato, lo que representa su ser propio respecto al mundo, se ha vuelto extraño para los hombres. Estos hacen con el mundo causa común contra sí mismos, y lo más enajenado, la omnipresencia de la mercancía, su propia di
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Amar a un extraño como a sí mismo entraña como contrapartida: amarse a sí mismo como a un extraño.
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La desgracia extrema que acomete a los seres humanos no crea la miseria humana; simplemente la pone de manifiesto.
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No son buenos los extremos aunque sea en la virtud.
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Nada en el mundo puede quitarnos el poder de decir yo. Nada, salvo la desgracia extrema. Nada hay peor que la extrema desgracia que desde fuera destruye el yo, puesto que luego resulta ya imposible destruírselo uno mismo. ¿Qué les ocurre a aquéllos cuyo y
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Estrellas y árboles frutales en flor. La completa permanencia y la extrema fragilidad proporcionan por igual el sentimiento de la eternidad.
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Hay que hacer las cosas ordinarias, con un amor extraordinario.
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Debemos hacer las cosas ordinarias con un amor extraordinario.
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Soy hombre, y por lo tanto, nada que sea humano me resulta extraño.