El puritanismo es el temor espantoso de que alguien pueda ser feliz en alguna parte.
Frases célebres sobre: feliz. [Página 30]
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El arte de ser feliz consiste en el prodigio de obtener felicidad de las cosas comunes.
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No tengo dinero, ni recursos, ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo.
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Si tu llamas experiencias a tus dificultades y recuerdas que cada experiencia te ayuda a madurar, vas a crecer vigoroso y feliz, no importa cuán adversas parezcan las circunstancias.
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No hay hombre más infeliz que aquel para quien la indecisión se ha hecho costumbre
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Tres cosas necesita el hombre para ser feliz: la bendición de Dios, libros y un amigo
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Feliz de quién cruza la vida entera teniendo mil razones para vivir.
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Una vida feliz no consiste en la ausencia, sino en el dominio de las dificultades
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Todo llega a esto: la forma más fácil de ser feliz es hacer el bien
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Por lo cual, sucedía que, cuando la reina quería cabalgar, montaba con más gusto el palafrén cuidado por éste que por ningún otro; cuando eso ocurría, éste lo reputaba grandísimo favor y no se apartaba del estribo, teniéndose por feliz si podía tocarle la
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Cada uno es tan infeliz como cree.
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Aquel que puede negar a Dios ante una noche estrellada, ante la sepultura de sus seres más queridos, ante el martirio, es o un gran infeliz o un gran culpable.
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El temeroso veneno llamado celos, una infeliz pasión que devora el miserable que se está trabajando con ella, y destruye el amor que le dio nacimiento
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Te amo para amarte y no para ser amado, puesto que nada me place tanto como verte a ti feliz.
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Un hombre feliz es un bien común.
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Una hora puede hacer feliz a un hombre por el resto de su vida. Debes buscar esa hora.
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Un hombre feliz es aquel que durante el día, por su trabajo, y a la noche, por su cansancio, no tiene tiempo de pensar en sus cosas.
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Ten una sola mente y una sola fe, entonces podrás conquistar a tus enemigos y vivir una vida larga y feliz
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Hay una música, Cristina, tan terrible que consume a todos los que la conocen. Usted no ha oído todavía esa música, felizmente, porque le quitaría sus frescos colores y nadie la reconocería al volver a la vida de París. Cantemos ópera, Cristina Daaé.
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¿Que si he sido feliz? Yo no tengo una escala para medir la importancia de las cosas en mi vida, o para decir fue mejor esto o lo otro. Pero sí puedo decir que este momento en el que estoy con ustedes es un momento de felicidad para mí; que haya tantas pe