La pobre Bella no dejaba de afligirse por la pérdida de su fortuna, pero se decía a sí misma: -Nada obtendré por mucho que llore. Es preciso tratar de ser feliz en la pobreza.
Frases célebres sobre: fortuna. [Página 16]
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La verdad no lleva a la fortuna, ni el pueblo da embajadas, cátedras ni pensiones
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La única porción de fortuna es la felicidad familiar
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La verdad que más patente surgía ante sus ojos era la de que su vida había sido muy dichosa, de que ella era una persona verdaderamente afortunada. Había disfrutado lo mejor de todo y, en un mundo en que tantos individuos se desenvuelven en circunstancias
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¡Pero no todos tenemos la fortuna de usted! Tenemos empleos, vamos al trabajo y regresamos de él en tranvías, autobuses y metros atestados; a duras penas tenemos un minuto que podamos llamar nuestro.
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¡Con qué frecuencia se nos obligó a cargar con fortuna parcialidad hacia el injusto!
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La sangre noble es un accidente de la fortuna; las acciones nobles caracterizan al verdadero grande
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Afortunadamente había comprado uno de esos abrigos de pelo de camello llamados machlah que cubren a un hombre desde la espalda hasta los pies; con mi barba ya larga y un pañuelo enrollado alrededor de la cabeza, el disfraz estaba completo.
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La obras maestras no son nunca más que tentativas afortunadas
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Soy tan afortunada de tener una segunda piel para recorrer.
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Más fácil es hallar la fortuna que detenerla, como más fácil es ganar lo ajeno que conservarlo
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No es dichoso aquél a quien la fortuna no puede dar más, sino aquel a quien no puede quitar nada.
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El hombre tiene en sus propias manos el molde de su fortuna.
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Quien posee mujer e hijos ha entregado rehenes a la fortuna
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La fortuna lo hizo tonto, mientras que a ella la volvió hermosa.
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Afortunadamente el Real Madrid es de sus socios y yo trabajaré esté donde esté para que lo siga siendo
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Tengo la fortuna de haber hecho canciones que perduran y eso hace que yo esté aquí todavía.
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Jamás el esfuerzo desayuda a la fortuna.
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Pero de todos modos, y como decía Monsieur Masseras, redactor en jefe del periódico publicado en México en francés, L'Ere Nouvelle, esa desafortunada nación no esperaba sino una sola cosa: un gobierno de orden, de organización y prosperidad, tres palabras
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La buena suerte no es casual, es producto del trabajo; así la sonrisa de la fortuna tiene que ganarse a pulso.