Cuarenta años después de una batalla, es muy fácil para un no combatiente razonar acerca de cómo debería haberse peleado. Es muy distinto dirigir personalmente la acción bajo el fuego, mientras se está envuelto en su oscuro humo.
Frases célebres sobre: fueg. [Página 14]
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Ah tú, claro espíritu, de tu fuego me hiciste, y, como auténtico hijo del fuego, te lo devuelvo en mi aliento.
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Estuvo allí algún tiempo paseando mientras contemplaba el espléndido fulgor del cielo de poniente y se decía, como en otras muchas ocasiones, que estaba en el país de los atardeceres. Había algo en aquellos radiantes abismos de fuego que le desataba la im
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No apagues la antorcha que humea si no tienes otros fuegos que alumbren mejor
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El fuego le lamió y le inundó y notó que se le marchitaban los delicados tejidos del cerebro. Trató de enfocar su pensamiento en el hielo. Se asió al hielo en busca de salvación, a pedazos de hielo, a montañas de hielo, a icebergs de hielo semihundidos en
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La ira es como el fuego; no se puede apagar sino al primer chispazo. Después es tarde.
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El amor es como el fuego, que si no se comunica se apaga
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Estamos solos y sin embargo la soledad no existe. Si juntamos las manos encenderemos el fuego imprescindible para vernos los ojos brillantes del deseo.
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Las armas de fuego son las segundas en importancia tan sólo después de la Constitución, ellas son los dientes de la libertad de la gente
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Esforzaos por mantener viva en vuestro pecho esa chispa de fuego celestial llamada conciencia.
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El gobierno no es razón, ni elocuencia, ¡es la fuerza! Como el fuego, es un sirviente peligroso y un amo terrible. Nunca debería ser dejado a merced de personas irresponsable.
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¡Oh bienaventurado, que sin ira, sin odio, en paz estás, sin amor ciego, con quien acá se muere y se suspira, y en eterna holganza y en sosiego vives y vivirás cuanto encendiere las almas del divino amor el fuego!
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Me acercaba a él, atraída, fascinada, encontrándole encantos a la muerte en el centro de semejante pasión, pero antes de morir quería conocer, para llevar su imagen sublime en mi mirada, sus facciones desconocidas que debía transfigurar el fuego del arte
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Cuánto temple en el gesto, cuánto enigma, cuánto fuego rodeándole las manos, los ojos y la boca, cuánta palpitación votiva.
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A ese hombre le arde en el pecho el fuego sagrado del amor a la libertad
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El egoísta sería capaz de pegar fuego a la casa del vecino para hacer freir un huevo.
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El que pueda decir cómo arde, sufre un fuego muy pequeño
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¡Qué fríos son, esos sabios! ¡Que el rayo caiga sobre sus alimentos para que su hocico aprenda a comer fuego!
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El pueblo, el fuego y el agua no pueden ser domados nunca.
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El pueblo es siempre inconstante; no te fíes de él. El pueblo, el fuego y el agua no pueden ser domados nunca