Dios es un vertebrado gaseoso.
Frases célebres sobre: gas. [Página 39]
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Nunca tengas miedo de tus lágrimas. Ningún cobarde llora. Sólo los hombres lloran. Además, hijo, las lágrimas siempre caen de rodillas.
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Al elegir una guitarra me fijaba en que estuviera desgastada ... . Es como entrar en un restaurante. Si está lleno es que se come bien.
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Recuerda que debes conducirte en la vida como en un banquete. ¿Un plato ha llegado hasta ti? Extiende tu mano sin ambición, tómalo con modestia. ¿Se aleja? No lo retengas.
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En una cultura no orgiástica, el alcohol y las drogas son los medios a su disposición
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No hagas estima de ti por tu apersonamiento físico o los bienes que la fortuna te deparó, sino por tu prestancia moral o los bienes del alma.
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Primero habla contigo mismo de lo que quisieras ser; y entonces haz lo que tengas que hacer.
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No tengas sólo piedad de los ciegos y de los tullidos; tenla también de los malvados, que tienen la desdicha de ser inválidos de espíritu
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Cuando estés de noche en tu alcoba, aun cuando tengas las puertas y ventanas cerradas y apagada la luz, no digas que estás solo: nunca se está solo
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Cuando era joven, me decían: Ya verás cuando tengas cincuenta años. Tengo cincuenta años, y no he visto nada.
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No te juzgues por lo que puedan pensar los demás. No malgastes energía.
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Los motores son como los hijos: uno es obediente y estudia, mientras que otro firma checques y gasta sin parar
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Con los años nos salen arrugas, pero yo jamás salgo a la calle sino estoy arreglada
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Nunca te pongas nada permanente, porque no se piensa igual con 20 años que con 60.
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No existen mujeres feas, sino mujeres vagas o No existen mujeres feas, sólo mujeres que no saben arreglarse
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Si has nacido sin alas, no hagas nada por impedir que te crezcan
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Nadie ha visto aún las arrugas verdes de mi frente, ni los huesos que sobresalen de mi rostro descarnado, semejantes a las espinas de un gran pez.
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Lo que no quieras que los otros te hagan a ti, no lo hagas a los otros.
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Es necesario cuidarse de la censura de los amigos y de las intrigas de los adversarios.
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No salgas de tu casa sin darte cuenta de lo que vas a hacer, ni vuelvas a entrar en ella sin darte cuenta de lo que has hecho