La desgracia de los hombres proviene siempre de que colocan mal su precaución y su confianza.
Frases célebres sobre: gracia. [Página 23]
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En las desgracias hay que acordarse del estado de conformidad con que miramos las ajenas.
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Nada resulta excesivo para recomendar al auditorio musical esta obra, esencialmente artística, que ha sido acertadamente considerada una de las más bellas del siglo que ha visto nacer a este desgraciado gentilhombre.
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No preguntéis al tiempo nada. La desgracia nunca responde
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Por desgracia son más fáciles de contar los que recuerdan los beneficios que lo que los olvidan
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El dolor es la dignidad de la desgracia.
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Tuve por maestro a la desgracia y me ha servido de mucho.
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Los que ejercitan el bien con el desgraciado, no pueden medir nunca la magnitud de una sola palabra de bondad, una sonrisa de dulzura que para el caído, para el infeliz, es como el rayo de sol que vuelve la vida a los miembros entumecidos por el hielo de
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Quien ha nacido en nuestros días y retorna a los modos de la antigüedad es un estúpido y labra su propia desgracia.
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Las desgracias, al igual que la fortuna, sólo llegan cuando las hemos buscado con nuestros actos.
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No hay deber más necesario que el de dar las gracias.
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Las ciencias y las letras son el alimento de la juventud y el recreo de la vejez; ellas nos dan esplendor en la prosperidad y son un recurso y un consuelo en la desgracia.
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Tropezar dos veces en la misma roca es una desgracia proverbial.
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Confundido entre los transeúntes, José María López Lledín desanda ahora —y por siempre— las calles de la Habana Vieja. Gracias a la magia del escultor José Villa Soberón, su silueta de caballero medieval se perfila a la entrada del Convento de San Francis
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La fraternidad de la desgracia es la más rápida.
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Cada quien es como es, y ya bastante desgracia tiene
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Gobernar a base de miedo, es muy eficaz. El miedo hace que no se reaccione, el miedo hace que no se siga adelante. El miedo es mucho más fuerte casi, desgraciadamente que el altruismo, que el amor, que la bondad. El miedo nos lo están dando todos los días
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Yo soy una de esas gentes que prefiere amar a que la amen. Pero uno tiene que dar las gracias porque la quieran
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Los intolerantes no entendieron nada. Ellos decían guerra, yo decía no gracias. A amar la patria bien nos exigieron, si ellos son la patria, yo soy extranjero.
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Atribuimos a la casualidad nuestras desgracias, nunca nuestra prosperidad.