Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres.
Frases célebres sobre: hombres. [Página 55]
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Por naturaleza, los hombres gustan de ver cosas nuevas y de viajar.
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Los malvados no necesitan del castigo de Dios ni de los hombres, porque su vida corrompida y atormentada es para ellos un castigo continuo.
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Todos los hombres se aman a sí mismos.
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El hombre embrutecido por la superstición es el más vil de los hombres.
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La mentira sólo es útil a los hombres como medicina. El uso de tales medicinas debe estar circunscrito a los médicos.
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La filosofía es la ciencia de los hombres libres
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Ser ignorante de los hombres célebres de antaño es como continuar en la niñez después que hemos crecido.
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Muchos hombres cazan a los ignorantes con la adulación.
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Los estados son como los hombres, pues son seres humanos los que los forman.
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Los hombres viven celosos de la inmortalidad.
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Pero, ¿cómo -dije yo- podría contestar, oh, el mejor de los hombres, quien primeramente no sabe nada, y así lo confiesa, Sócrates.
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Por consiguiente, haremos bien en suprimir las lamentaciones de los hombres famosos y atribuírselas a las mujeres - y no a las de mayor dignididad- o a los hombres más viles, con el fin de que les repugne la imitación de tales gentes a aquellos que decimo
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Pocos hombres son llamados para gobernar ciudades o imperios; pero cada cual está obligado a gobernar sabia y prudentemente su familia y su casa.
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Es lo mejor, para todos los hombres y mujeres, no nacer; y lo segundo después de esto —la primera cosa que pueden conseguir los hombres— es, una vez nacidos, morir tan rápido como se pueda.
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Los cazadores atrapan las liebres con los perros, muchos hombres atrapan a los ignorantes con la adulación.
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No es en los hombres, sino en las cosas mismas, donde es preciso buscar la verdad.
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Uno de los castigos por rehusarte a participar en política, es que terminarás siendo gobernado por hombres inferiores a ti
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Tú verás que los males de los hombres son fruto de su elección; y que la fuente del bien la buscan lejos, cuando la llevan dentro de su corazón.
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Entre dos hombres iguales en fuerza, el más fuerte es el que tiene la razón.