Su error fue el de todos los liberales: creer que los hombres están preparados para reformarse, que la buena voluntad atrae a la buena voluntad, que la verdad se basta a sí misma.
Frases célebres sobre: hombres. [Página 54]
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El hombre de talento es naturalmente inclinado a la crítica, porque ve más cosas que los otros hombres y las ve mejor.
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Nada agravia tanto a los hombres como ir contra sus ceremonias y costumbres
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Cuanto menos piensan los hombres, más hablan.
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La sociedad no son los hombres, sino la unión de los hombres
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Hay dos clases de hombres: los que piensan y los que se divierten
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Es cosa admirable que todos los grandes hombres tengan siempre alguna ventolera, algún granito de locura mezclado con su ciencia.
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Casi todos los hombres mueren de sus remedios, no de sus enfermedades.
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Médicos. Hombres de suerte. Sus éxitos brillan al sol... y sus errores los cubre la tierra.
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Los hombres son todos parecidos en sus promesas. Sólo en sus acciones es que ellos difieren
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Imposible es sólo una palabra que usan los hombres débiles para vivir fácilmente en el mundo que se les dio, sin atreverse a explorar el poder que tienen para cambiarlo. Imposible no es un hecho, es una opinión. Imposible no es una declaración, es un reto
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En esta jungla de animales que juegan a ser hombres
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Todos los hombres estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
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Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
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La prodigalidad semeja a la higuera que crece en una roca; sus frutos suelen comérselos los ladrones más que los hombres de bien.
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A los hombres se les puede dividir en dos categorías: los que hablan para decir algo, y los que dicen algo por hablar.
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Celebraría saber cuántos hombres se necesitan para hacer uno perfecto
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Los hombres fácilmente se persuaden de que es falso, o al menos dudoso, aquello que no desearían que fuese verdadero.
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Pocos son los hombres que saben caminar a la muerte con dignidad, y muchas veces no aquellos de quienes lo esperaríamos. Pocos son los que saben callar y respetar el silencio ajeno.
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Reconocer siempre, incluso en los días más obscuros, en mis compañeros y en mí mismo los hombres y no las cosas.