Martínez de Hoz modificó la Ley de Arrendamientos y aparcerías rurales cuando estuvo al frente del Ministerio de Economía 1976/80. Permitió el surgimiento de formas de explotación especulativa, fondos de siembra que hoy se dedican a cultivar maíz, soja y
Frases célebres sobre: hoz.
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Yo preferiría haber sido un campesino Francés y usar zapatos de madera; Preferiría haber vivido en una choza, con una vid creciendo sobre la puerta y las uvas prosperando y madurando en el sol de otoño; Preferiría haber sido ese campesino, con mi esposa a
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Yo no estoy muy de acuerdo con aquella estrofa del himno nacional que dice...Y el pobre en su choza libertad pidió por que lo racional
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Dio su hijo para Cuba y su nieto para Mellilla; más ahora no tiene dinero para pagar los impuestos. Quedará sin choza.
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Cuando vives en una choza en lo alto de una montaña rodeado de un montón de nativos que no hablan ninguna de la aproximadamente media docena de lenguas que tu conoces debes aprender a discutir contigo mismo.
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Un día para marzo recibí una pesada y vieja arma. ¿Un arma? ¿Y durante una guerra? Nunca, pensé para mí. Apoyé el arma contra una choza y me alejé. Esto se conoció en nuestro grupo rápidamente, desconozco como salvé esa situación, pero salí adelante.
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En mi choza todo cuanto puedo ofreceros es que los mosquitos son pequeños.
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La pálida muerte llama con el mismo pie a las chozas de los pobres que a los palacios de los reyes
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Si muero, patria mía, mi deseo más grande es ser tan sólo una de tus tristes tumbas. Y si vivo, lo que ansío tan sólo de esa vida es tener una choza en tus campos.
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La extraña belleza de la música Africana radica en que es capaz de levantar el ánimo aunque cuente una historia triste. Se puede ser pobre, vivir en una inmunda choza y haber perdido el trabajo, pero la música le da a uno esperanza.
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Pobres o ricos, ignorantes o sabios, nacidos en chozas o palacios, al fin tenemos por abrigo la mortaja, por lecho la tierra, por sol la oscuridad, por únicos amigos los gusanos y la podre. La tumba, ¡Digno desenlace del drama!
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Luchar contra nuestro destino sería un combate como el del manojo de espinas que quisiera resistirse a la hoz.
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Cuando la totalidad de los individuos sepa leer y escribir, cuando los periódicos penetreen hasta la choza del indio, entonces, encontrando en el pueblo jueces cuya censura habreis de temer y cuyos sufragios debeis buscar, adquiriréis las virtudes que os
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La hoz afilada tan fina segaba lo mismo la espiga que el último sol de la tarde.