Porque el amor y la muerte son las alas de mi vida, que es como un ángel expulsado perpetuamente.
Frases célebres sobre: ida. [Página 489]
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Solo está el hombre. Solo y desnudo como al nacer. Solo en la vida y en la muerte solo, y solo en el amor
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Hoy sólo sé que mi cuerpo es un racimo de placer cuando el arco de la vida tocando su canción sobre mi médula me entrega el distico sin par de tus brazos, mujer
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Si no se respetan el reino animal y el vegetal tampoco la vida humana.
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Escucha el agua, escucha la lluvia, escucha la tormenta; esa es tu vida: líquido lamento fluyendo entre sombras iguales.
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Mudan los tiempos y las voluntades; se muda el ser, se muda la confianza; el mundo se compone de mudanza tomando siempre nuevas calidades.
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Cosas imposibles, es mejor olvidar que quererlas.
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Y por vida de tus ojos, que son de mis ojos vida, que nuestra amistad despida cualquiera ocasión de enojos.
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Cuando me pongo a pensar en todo este panorama, me doy cuenta de que he sido un ser muy afortunado y con infinidad de bendiciones de Dios, empezando por unos padres magníficos y ahora con una familia de la que me siento inmensamente orgulloso.
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Yo pensaba que lo más jodido de mi vida había sido la censura de Franco. ¡Pues no! Lo más jodido es la pérdida de la memoria.
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Date por muerta amor, es un atraco. Tus labios o la vida.
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Si alguna vez la vida te maltrata, acuérdate de mí, que no puede cansarse de esperar aquel que no se cansa de mirarte.
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Escribo este poema celebrando que pasado y presente coincidan todavía con nosotros y haya recuerdos vivos y besos tan dorados como el beso aquel de la memoria.
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Los seres humanos pueden vivir sin dioses pero los dioses le deben la vida a los seres humanos, es decir, son una extensión imaginaria de la realidad, el resultado de una insatisfacción.
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Estoy en contra de la caridad del tipo cristiano. Pero luego, si veo a un pobre hombre que me conmueve, le doy cinco pesos. Si no me conmueve, si me parece antipático, no le doy anda. Entonces, no se trata de caridad.
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No es en vosotros donde la vida está, sino en la tierra, en la tierra que aguarda, aguarda siempre con sus labios tendidos, con sus brazos abiertos.
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Si un marinero es mar, rubio mar amoroso cuya presencia es cántico, no quiero la cuidad hecha de sueños grises; quiero sólo ir al mar donde me anegue, barca sin norte, cuerpo sin norte hundirme en su luz rubia.
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Ahora hace falta recoger los trozos de prudencia, aunque siempre nos falte alguno; recoger la vida vacía y caminar esperando que lentamente se llene, si es posible otra vez, como antes, de sueños desconocidos y deseos invisibles.
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No hace al muerto la herida, hace tan sólo un cuerpo inerte.
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Y mi vida es ahora un hombre melancólico sin saber otra cosa que su llanto.