Yo siento especial idolatría por Maradona, por todo lo que nos ha dado a los argentinos a través de su fútbol mágico”
Frases célebres sobre: idolatría.
Hay un total de 12 freses célebres sobre "idolatría" este sitio web.
-
-
La mente del hombre es como una tienda de idolatrías y supersticiones.
-
La religión era, según las descripciones de los profetas, una idolatría grosera y sensual.
-
Debe señalarse que los principios religiosos sufren una suerte de flujo y reflujo en la mente humana y que los hombres tienen una tendencia natural a elevarse de la idolatría al monoteísmo y a recaer de nuevo del monoteísmo en la idolatría.
-
Nunca estuve a favor de las idolatrías. El que está arriba del escenario es un tipo común que dice cosas que le pueden pasar a cualquiera. Todos estamos peleando en la misma, más ahora que el gobierno democrático es casi como el de los represores pero con
-
¿Qué otra cosa es la riqueza cuando no se piensa en Dios? Un ídolo de oro, un becerro de oro. Y lo están adorando, se postran ante él, le ofrecen sacrificios. ¡Qué sacrificios enormes se hacen ante la idolatría del dinero! No sólo sacrificios, sino iniqui
-
El deber del superviviente es dar testimonio de lo que ocurrió, ... hay que advertir a la gente de que estas cosas pueden suceder, que el mal puede desencadenarse. El odio racial, la violencia y las idolatrías todavía proliferan”. sin fuentes
-
Es más fácil suplantar un ídolo en la conciencia de los idolatras; no así destruir la idolatría. Por eso los suplantadores tienen mejor suerte que los reformadores
-
La superstición, la idolatría, y la hipocresía tienen grandes pagas, pero la verdad tiene que mendigar
-
La superstición, la idolatría y la hipocresía cuentan con grandes salarios, la verdad es mendiga.
-
Puedes tenerlo todo en el mundo y seguir siendo el hombre más solitario, y ese es el tipo más amargo de soledad. El éxito me ha traído la idolatría del mundo y millones de libras, pero me ha impedido tener la única cosa que todos necesitamos: una relación
-
La televisión en nuestros días, centro de las creencias y las idolatrías inexplicables, ni es creyente ni deja de serlo, es el precipitarse de imágenes que se disuelven en la indiferenciación, es la rutina que de pronto adquiere visos de zarza ardiente.