La literatura es un ir y venir entre la memoria y la historia.
Frases célebres sobre: ist. [Página 358]
Hay un total de 12805 freses célebres sobre "ist" este sitio web. [Página 358]
-
-
Dueña de la negra toca, por un beso de tu boca diera un reino Boabdil; y yo por ello, cristiana, te diera de buena gana mil cielos, si fueran mil.
-
La historia de los hombres es la historia de sus desencuentros con Dios, ni él nos entiende a nosotros ni nosotros lo entendemos a él.
-
No es que sea pesimista, es que el mundo es pésimo
-
Ser comunista, socialista, o tener cualquier otra ideología es una cuestión hormonal
-
Tienen razón los escépticos cuando afirman que la historia de la humanidad es una interminable sucesión de ocasiones perdidas.
-
Pero también llegará mi día y surgiré de los abismos de la calumnia, para ir creciendo a los ojos de la posteridad, para ser lo que necesariamente tendré que ser en las páginas de la historia
-
La oración del cristiano nunca es monólogo.
-
¿Viste cómo alzaron aquel edificio de grandeza imponente? ¡A fuerza de cosas pequeñas!
-
¿No has visto en qué pequeñeces está el amor humano? Pues también en pequeñeces está el Amor divino.
-
Dime, dime: eso... ¿Es una amistad o es una cadena?
-
El desaliento es enemigo de tu perseverancia. -Si no luchas contra el desaliento, llegarás al pesimismo, primero, y a la tibieza, después. -Sé optimista.
-
La lealtad tiene como consecuencias la seguridad de andar por un camino recto, sin inestabilidades ni perturbaciones; y la de afirmarse en esta certidumbre: que existen el buen sentido y la dicha.
-
No me olvides que, en los asuntos humanos, también los otros pueden tener razón: ven la misma cuestión que tú, pero desde distinto punto de vista, con otra luz, con otra sombra, con otro contorno.
-
La luna, rosada, alta, era una extraña perla suspendida misteriosamente sobre el mundo...
-
Haré del mundo un antro fantasmal e irrespirable. Volveré histérica a cuanta criatura se agita.
-
La más triste caricatura de un caballo, como un caballo vestido de hombre, o bien como un simple hombre con la cara de un caballo.
-
Los asistentes levantaron las cabezas y prestaron atención al arrogante ciclista que apareció en su bicicleta y se situó en el punto de partida.
-
Se estremeció, como ante algo inevitable y pavoroso recordó muy de pasada que la vida nunca es agradable y grata, que hay un fin misterioso y horrible para todas las cosas, y penetró, hallándose en una sala muy amplia ilumina da por la luz del sol.
-
¡Siendo de dos una tristeza, ya no es tristeza, es alegría!