La conciencia es, a la vez, testigo, fiscal y juez.
Frases célebres sobre: juez. [Página 3]
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El letrado finja ciencia, más sepa el Juez su deber, que el talento se simula pero nunca la honradez.
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Siempre me casó un juez: debí haber exigido un jurado.
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Siempre es útil saber la verdad de una muerte, Y más útil todavía saber cómo mata la sociedad y cómo un hombre puede ser juez y reo al mismo tiempo.
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La muchedumbre es juez despreciable
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El que seduce a un juez con el prestigio de su elocuencia, me parece más culpable que el que lo corrompe con dinero.
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Me avergüenzo de esos filósofos que no quieren desterrar ningún vicio si no está castigado por el juez.
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Cada uno juzga bien aquello que conoce, y de eso es buen juez.
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El amor o el odio hacen que el juez no conozca la verdad.
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El arbitro considera la equidad, el juez la ley.
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Que ningún juez declare mi inocencia, porque, en este proceso a largo plazo buscaré solamente la sentencia a cadena perpetua de tu abrazo
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El buen juez no ha de torcer las leyes a su condición, sino torcer su condición conforme a las leyes.
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Hacete amigo del juez, no le des de que quejarse, que siempre es bueno tener, palenque de ande rascarse.
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La naturaleza es la única que pueda ser juez; pero su voz, ¿dónde suena?
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Que este aire sea testigo de su corazón de largo alcance, y en las trincheras, un omnívoro y activo océano sin ventana es la materia... ¿De qué sirven estas estrellas delatoras? Todo deben contemplar ¿Para qué? En la reprobación del juez y del testigo, en
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El poder arbitrario constituye una tentación natural para un príncipe, como el vino o las mujeres para un hombre joven, o el soborno para un juez, o la avaricia para el viejo, o la vanidad para la mujer.
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El principio de que cada cual es el mejor juez de sus propios intereses, interpretado como lo interpretan las personas que formulan esas objeciones, probaría que los gobiernos no deberían cumplir ninguno de los deberes que se les reconocen, es decir, que
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¿Eres capaz de fijarte por ti mismo tu bien y tu mal y suspender sobre ti la ley de tu propia voluntad? ¿ Eres capaz de ser tu propio juez y el guardián de tu propia ley?
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Te reclama el juez y te reclama el abogado: mi opinión es, Sexto, que pagues al acreedor.
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En el sacerdote, como en el alienista, siempre hay algo de juez de instrucción