La boca grande, me río muy mal, y sonrío regular. Cuando me enfado, hago una mueca con los labios.
Frases célebres sobre: labios. [Página 7]
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En mis labios los recuerdos. En tus ojos la esperanza. No estoy tan solo sin ti. Tu soledad me acompaña
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Te visto con el calor de mis labios y mi tibia boca te desviste.
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El sabor de tus labios queridos permanece en mi boca con un gusto de flor, que es el tuyo, mi diamela, y hasta el vacío de mis brazos conserva todavía la suavidad de tu cintura.
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Ese beso que a tiempo me pediste temblando esta noche en mis labios es granada en sazón.
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Entre mis labios trémulos se enciende la loca llamarada de mis besos.
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Una idea puede llegar a la mente pero no haber alcanzado todavía los labios.
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¿Dónde hallar los mismos labios que rían y canten igual, que yo viviera temiendo no me vuelvan a besar?
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Me dice que no estoy enamorada, y a veces me dan ganas de jurarle que olvidaría el sol entre sus brazos, o que quisiera estar besando siempre sus labios o que no me importa el tiempo cuando me mira oscuro, fijo, loco.
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Estos labios que saben a despedida, a vinagre en las heridas, a pañuelo de estación
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Que Tus labios me saben igual, que los labios que beso en mis sueños
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Las mariposas representan una escena de tu vida que muestra el despertar de la aurora en tus labios.
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En mis labios te sé, te reconozco, y giras y eres y miras incansable y toda tú me suenas dentro del corazón como mi sangre.
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Dios no escucha vuestras palabras, salvo cuando él mismo las profiere a través de vuestros labios.
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La más bella palabra en labios de una persona es la palabra madre, y la llamada más dulce: madre mía
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La más bella palabra en labios de un hombre es la palabra madre, y la llamada más dulce: madre mía.
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Ya ves, a veces me canso de mí y de no tener valor para buscarte y cometer todo delito que este amor exija. Quieta ahí, tus labios o la vida.
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Este pueblo de labios me honra; pero su corazón está lejos de mí
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No me prives del arte de aprender a quererte, no me quites la magia de habitar en tu piel, pues mis labios de niña, sin tus labios de hombre, no serían capaces de besar otra vez.
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Desde que encontré tus labios, como una mariposa al descubrir su miel, necesito tu boca para embriagar tus noches y tus manos sedientas que alimentan mi piel.