No está en mi naturaleza ocultar nada. No puedo cerrar mis labios cuando he abierto mi corazón.
Frases célebres sobre: labios. [Página 6]
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Es un examen muy fuerte, una experiencia muy nueva y muy rigurosa prueba, poner al que está mortal en los labios el cristal, y decide que no beba.
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¡Ah, qué perfumadas son las primeras flores y qué sonido, qué murmullo encantador el primer si que sale de los labios bienarmados!
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Tú no eres exactamente la miseria, pues los más pobres labios te denuncian por una sonrisa.
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Tenía los labios inmóviles, pero cuando lo miré parecieron sonreír sin hacer el más mínimo movimiento. Lo miré más fijamente, convencido de que se trataba de una poderosa ilusión en la que yo no podía penetrar. Y, cuanto más miraba, más parecía sonreír y,
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Si pudiera ser una parte de ti, elegiría ser tus lágrimas, porque nacen en tu corazón, arden en tus ojos y mueren en tus labios
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Recorro lenta tu piel de deseos, muriendo por llegar a tus labios, llega el ruido de los besos y la paz de la pasión, no es un sueño, sigues estando ahí para amarte
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Una sonrisa es la semilla que crece en el corazón y florece en los labios.
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A veces me siento triste porque las piedras no tienen labios, ni besos, ni palabras.
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¡Ah, qué suaves son tus labios! El beso que acabamos de atrapar es tierno y majestuoso como un gran árbol con un follaje nuevo.
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Porque la piel de tus labios y de tu lengua es como una madera roja y empapada de savia.
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¡Ay, nunca más sus labios, su lengua; nunca más su boca abrasada de cebolla cruda!
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Cuando pasen los años y yo sólo sea un hombre que amó, un ser que se detuvo un instante frente a tus labios, un pobre hombre cansado de andar por los jardines, ¿dónde estarás tú?
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La verdad es como el agua filtrada, que no llega a los labios sino a través del cieno.
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Para el beso, la nariz y los ojos están tan mal colocados como mal hechos los labios.
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Rendí mi corazón a la belleza, mas ni el oro acaté ni la grandeza. Limpios están mis labios y mi pluma de vil adulación y de bajeza.
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La esperanza del cielo en las miradas y el perdón generoso entre los labios.
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Su amor no consistía únicamente en el cambio de dos caprichos y en el contacto de dos epidermis: tenía la fuerza humana y la fuerza divina, el beso de los labios y la sublime comunión de los entendimientos.
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¡Qué hermosa noche para la vida del hogar, para el dúo de los labios y la canción del niño! Si yo tuviera un hijo, me acercaría de puntillas a su cuna para verlo dormir.
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Con esos labios de rosa, con ese talle de liana ¿Adónde vas tan hermosa que pareces una diosa?