Las lágrimas corrieron por su rostro. Su mano temblorosa buscó el apoyo de la mesa para poder sostenerse, mientras me tendía la otra. La tomé entre las mías, estrechándola con firmeza. Cayó mi cabeza sobre aquella mano fría. Mis lágrimas la humedecieron y
Frases célebres sobre: lágrimas. [Página 12]
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Hay algo sagrado en las lágrimas. No son señal de debilidad sino de poder. Son las mensajeras de una pena abrumadora y de un amor indescriptible
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Las lágrimas transmiten con mayor elocuencia que mil estrofas juntas, un mensaje de dolor indecible, de profundo arrepentimiento o de amor inefable.
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Con las lágrimas del tiempo, las del día a día, yo hice los cimientos de mi poesía
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Los ojos no pueden ver a Dios, sino a través de las lágrimas
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El ojo ve bien a Dios solamente a través de las lágrimas.
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Mis lágrimas deben cesar, porque cada gota es como aguja punzante.
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Sus lágrimas son más bellas que su sonrisa.
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En cuanto empecé a caer en la cuenta de la pérdida que había sufrido, comencé a entristecerme sobremanera; entonces me dirigí a una imagen de Nuestra Señora y le rogué con muchas lágrimas que me tomase por hija suya.
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De aquí aquellas lágrimas.
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Quien no ha vertido lágrimas en la soledad no sabe cuáles son las lágrimas verdaderamente amargas.
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No permanezcan secos tus ojos ante la muerte de un amigo, pero tampoco se conviertan en un mar. Las lágrimas sí, llanto no
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Ni tengo la piel tan dura ni lágrimas de cocodrilo
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Las lágrimas del heredero son risas encubiertas.
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Las lágrimas no piden perdón, lo merecen.
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Como un día me la diste viva tu imagen poseo, que a diario lavan mis ojos con lágrimas tu recuerdo.
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Las lágrimas corren por mis mejillas sin que experimente la necesidad de entornar los ojos. ¿Qué me hace llorar así? De tanto en tanto. No hay nada aquí que pueda entristecer. Tal vez se trate de cerebro licuado. En todo caso, la felicidad pasada se me ha
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Sé que tengo los ojos abiertos, a causa de las lágrimas que de ellos manan sin cesar.
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Yo, que no sé nada, sé que mis ojos están abiertos, porque las lágrimas no dejan de caer.
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Las lágrimas del mundo son inmutables. Por cada uno que empieza a llorar, en otra parte hay otro que cesa de hacerlo.