La envidia no tiene nunca ni la franqueza de la risa, ni el arrebato de la cólera; no tiene más que sonrisas frías y lágrimas ocultas.
Frases célebres sobre: lágrimas.
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La revolución beneficia al pobre, al ignorante, al que toda su vida ha sido esclavo, a los infelices que ni siquiera saben que si lo son es porque el rico convierte en oro las lágrimas, el sudor y la sangre de los pobres.
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Los suspiros son aire y van al aire. Las lágrimas son agua y van al mar, dime mujer, cuando el amor se olvida, ¿sabes tú a donde va?
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El dolor que no se desahoga con lágrimas puede hacer que sean otros órganos los que lloren.
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No puedo dormir con esas lágrimas goteando encima de mí.
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Brillan tanto las lágrimas en los ojos de una niña que nos da lástima besarlas cuando están secas.
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Más lágrimas se derraman por las plegarias respondidas que por las no respondidas.
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El humor es la gran coraza con la que uno se defiende en este valle de lágrimas
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Las lágrimas de una afligida hermosura vuelven en algodón los riscos, y los tigres en ovejas.
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Y yo soy del parecer / y la experiencia lo enseña, / que ablandaran una peña / lágrimas de una mujer.
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Lágrimas de oro...
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No tengo nada más que ofrecer que; sangre, ímprobo esfuerzo, sudor y lágrimas.
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El problema es que nunca he llorado, pues mis lágrimas se han transformado en pensamientos tan amargos como ellas.
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La risa ella sola ha cavado más túneles útiles que todas las lágrimas de la tierra.
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Nunca debemos avergonzarnos de nuestras lágrimas, porque son la lluvia que limpia el polvo cegador de la tierra a que a veces cubre y mancilla nuestro endurecido corazón.
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¡Jajá, Marshall qué gracioso eres, deberías ser comediante! Por desgracia lo soy, porque me escondo tras las lágrimas de un payaso.
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La lluvia arrastra lágrimas por las aceras de la vida.
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La desmesura al madurar grana en la espiga del error, y la cosecha que se recoge sólo consiste en lágrimas
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No desperdicies lágrimas frescas en dolores pasados.
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Inclinó hacia atrás el blanco cuello que se dilataba con un suspiro y desfallecida, deshecha en lágrimas con una largo estremecimiento y tapándose la cara, se entregó.