No hay ninguna lectura peligrosa. El mal no entra nunca por la inteligencia cuando el corazón está sano.
Frases célebres sobre: lec. [Página 45]
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Nos hemos permitido numerosas licencias. Ante todo, hemos intelectualizado en gran medida a nuestro paladín el príncipe. Ha resultado imprescindible. Su Alteza Serenísima andaba bastante a la greña con la pluma...
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Hoy en día existe la esclavitud en el sentido social, físico, moral e intelectual.
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Nuestro objetivo no es otro que convertirnos en la plataforma para negocios electrónicos
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Cuando estoy de vacaciones o en mi barco, estoy con el correo electrónico todos los días. Yo siempre estoy merodeando alrededor de Internet en busca de lo que nuestros competidores están haciendo
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Lector: no clasifiques: ¡Fantasía!, con desvío. Cotidiana tuya, como mía, es fantasía.
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Yo quiero que el lector sepa siempre que está leyendo una novela y no viendo un vivir, no presenciando.
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El buen hombre es el maestro del malo, y el mal hombre es la lección del bueno
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Nada se puede aceptar de un malvado, so pena de envilecerse.
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El verdadero líder sabe reconocer sus errores y aceptar responsabilidad. No olvides que un conflicto bien manejado fortalece la relación, y te ayuda a aprender de las diferencias.
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La grandeza de Mahoma está en haber conquistado la mitad del globo en diez años, mientras que el cristianismo necesitó trescientos para establecerse.
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No hay subordinación en el temor que prevalece en los estómagos vacíos.
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Un pintor no es intelectual por haber pintado una mujer desnuda, él deja en nuestras mentes la idea de que ella va a vestirse de nuevo enseguida.
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Una nación sin elecciones libres es una nación sin voz, sin ojos y sin brazos.
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Al igual que el amor es mi arma para abrir los corazones de los hombres, el amor es también mi escudo para repeler las flechas de odio y las lanzas de ira.
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Cuando los escritores se hacen más numerosos, es natural que los lectores sean más indolentes.
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Hasta que el día menos pensado, la mujer que nos electriza intensifica tanto sus descargas sexuales, que termina por electrocutarnos en un espasmo, lleno de interrupciones y de cortocircuitos.
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Yo no comprendo nada. No tan sólo tus manos son un puro milagro. Un traspiés, un olvido, y acaso fueras mosca, lechuga, cocodrilo. Y después...Esa estrella. No preguntes. ¡Misterio! El silencio.
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Eres tan claro y limpio y sin dobleces que el vuelo de una nube te ensombrece.
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No nos cansemos de obrar el bien; que a su tiempo nos vendrá la cosecha si no desfallecemos