El hijo del ladrón acaba fácilmente por hacerse ladrón; el lobezno siente el instinto del lobo
Frases célebres sobre: lobo. [Página 4]
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El amor encontrará su camino, incluso a través de lugares donde ni los lobos se atreverían a entrar.
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El amor halla sus caminos, aunque sea a través de senderos por donde ni los lobos se atreverían a seguir su presa.
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El lobo es nuestro poder y nuestra fuerza, muchacho. La licantropía no es una maldición, sino un don.
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La gente aguantaba que les mordiera un lobo pero lo que verdaderamente les sacaba de quicio era que les mordiera una oveja.
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Un lobo con piel de cordero, dice el paisano. Eso es lo que es.
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Los hombres, desde niños, aprenden a dividirse en lobos y corderos.
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La libertad de los lobos es la muerte para los corderos.
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Habrá aviones, y si no, lo haremos de globos.
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Así que todo líder ha de entender la fábula de la rana y el escorpión. Hay pastores, y hay ovejas, y hay lobos. Y un líder prudente tiene que entender que hay lobos tan listos que han aprendido a disfrazarse de ovejas.
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¡Miren! Los estoy enviando como ovejas en medio de lobos; por lo tanto, demuestren ser cautelosos como serpientes, y, sin embargo, inocentes como palomas.
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En realidad, él era uno de esos lobos de mar a quienes las penalidades y peligros de la vida naval, en esa época de prolongadas guerras, nunca le habían estropeado el instinto natural para el goce de los sentidos.
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Si no hay vuelo te llevamos en un globo, quedate tranquila A una modelo mejicana
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Los aduladores se parecen a los amigos como los lobos a los perros.
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El hambre hace salir del bosque al lobo, y del arte al escritor
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Las pajas del pesebre niño de Belén hoy son flores y rosas, mañana serán hiel. Lloráis entre pajas, del frío que tenéis, hermoso niño mío, y del calor también. Dormid, Cordero santo; mi vida, no lloréis; que si os escucha el lobo, vendrá por vos, mi bien
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Un par de hombres lanzaron gritos de guerra, y los dos primos se vieron rodeados por los colmillos de una jauría de lobos, con alabardas, lanzas y espadas por todos los lados. Los gritos de los hombres y el estrépito de las armas al chocar se mezclaban co
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El aire era frío, y el vuelo de las nubes allá en lo alto mucho más evidente. Iban acompañadas por una especie de sonido ululante y lejano, por entre el que parecía escucharse a intervalos el misterioso grito que el cochero había dicho que era de un lobo.
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El lobo seguía aullando de una extraña manera, y un resplandor rojizo comenzó a moverse por entre los cipreses, como siguiendo el sonido. Cuando las voces se acercaron, el lobo aulló más fuerte y más rápidamente.
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El aullido de los lobos nos llegó desde cerca. Fue casi como si los aullidos brotaran al alzar él su mano, semejante a cómo surge la música de una gran orquesta al levantarse la batuta del conductor.