Las espadas y lanzas por sí mismas son inofensivas; el que por sí mismo es apacible y sin maldad alguna, se volverá feroz y terrible a causa de las malas compañías.
Frases célebres sobre: malas. [Página 7]
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No hay buenas o malas influencias, sino buenas o malas naturalezas digestiva.
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Detesto más las malas máximas que las malas acciones.
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Todas las pasiones son buenas mientras uno es dueño de ellas, y todas son malas cuando nos esclavizan.
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Nunca las noticias son malas para los elegidos de Dios.
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Como has cometido la imprudencia de confiar a personas ajenas este asunto, que era un secreto exclusivo de la dirección, ya no es posible ocultarlo. Circularán toda clase de rumores que las malas lenguas de la población se encargarán de alimentar y abulta
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¿Sabes cuál es tu oportunidad?¡Tómalas todas! Intenta todas las que se te presenten... Te aseguro que vas a encontrar la tuya
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No frecuentes las malas compañías, no sea que aumente su número.
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Que pobreza no es vileza mientras no hace cosas malas.
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He hecho bastantes cosas malas, lo reconozco. La peor de ellas, pegar a Hermann Terstch.
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Las malas leyes son la peor especie de tiranía.
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Las cosas buenas siempre se hacen por malas razones.
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Nada viaja más deprisa que la velocidad de la luz con la posible excepción de las malas noticias, que obedecen a sus propias leyes particulares.
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Los tontos no aprenden por la lógica, sino por las malas experiencias.
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Es que no hay buena revolución que no sea traicionada, sólo las malas revoluciones no se traicionan a sí mismas...
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Eratóstenes criticó a Aristóteles por su ciego chovinismo, creía que en todos los países había cosas buenas y malas
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Uno nunca debe decir cosas malas sobre los muertos, sólo se deben decir cosas buenas... Joan Crawford está muerta, ¡qué bien!
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Todas las guerras son incomprensibles, caras y muy malas.
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Al jugar al ajedrez entonces, podemos aprender: Primero, previsión...Segundo, prudencia...Tercero, cautela...Y al final, aprendemos del ajedrez el hábito de no ser desanimados por apariencias malas presentes en el estado de nuestros asuntos, el hábito de
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El demonio ha puesto un castigo sobre todas las cosas de la vida con las que disfrutamos. O son malas para la salud, o son malas para el alma, o nos engordan