Sobre las rosas se puede poetizar, tratándose de patatas hay que comer
Frases célebres sobre: mer. [Página 158]
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La libertad es como la vida, sólo la merece quien sabe conquistarla todos los días.
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Ésta es la última conclusión de la sabiduría: la libertad y la vida se merecen si se las conquista todos los días.
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Una colección de anécdotas y máximas es el mayor tesoro para el hombre de mundo que acierte a intercalar las primeras en su lugar debido, y a recordar las segundas en el caso oportuno.
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Lo primero y lo último que se le pide al genio es amor a la verdad.
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Lo que importa más nunca debe de estar a merced de lo que importa menos.
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Los sabios y los tontos son igualmente inofensivos; los que más son de temer son los sabios a medias y los medio tontos.
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Si yo pudiera enumerar cuanto debo a mis grandes antecesores y contemporáneos, no me quedaría mucho en propiedad.
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Sobre las rosas se puede filosofar, tratándose de patatas hay que comer.
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¿Quién osó luchar con los dioses, y quién con el único? Es hermoso ser un discípulo de Homero, aunque sea el último.
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Lo principal no es ser feliz, sino merecerlo
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La verdad religiosa está prisionera en un número ínfimo de pequeños manuscritos que resguardan los tesoros comunes, en vez de compartirlos. Rompamos el sello que ata estas cosas santas; Démosle alas a la Verdad para que pueda volar con la Palabra; y no co
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El hombre que no sabe correr, saltar, nadar... es como un automóvil en el que sólo se emplea la primera velocidad.
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La principal regla es gustar y emocionar. Todas las demás se han creado sólo para conseguir la primera
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Las preocupaciones acaban por comerse unas a otras, y al cabo de diez años, se da uno cuenta de que se sigue viviendo.
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La dueña de casa debe preocuparse de que el café resulte óptimo, y el dueño de que los vinos sean de primera calidad.
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Lo que distingue al hombre inteligente de los animales es el modo de comer.
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La catedral es un corazón. La torre, un brote. ¿Han contado los escalones que llevan a la plataforma? Cada noche son más numerosos. Se multiplican.
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No he merecido un honor tan grande, ni tanta injuria.
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La inocencia no tiene nada que temer.