Es increíble lo que un hombre tiene que llegar a hacer sólo para poder comer, dormir y vestirse.
Frases célebres sobre: mer. [Página 183]
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Si la fe no fuera la primera de las virtudes sería siempre el mayor de los consuelos.
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El error es una hoja garabateada que primero hay que borrar
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El amor es una niebla que se quema con el primer sol de la realidad.
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La diferencia entre una democracia y una dictadura es que en una democracia, primero votas y después recibís órdenes. En una dictadura no tenes que perder el tiempo votando.
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El libro que no se dirija a la mayoría en número e inteligencia es un libro tonto
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Hablando con propiedad, la imaginación, ¿Para qué sirve? ¿No es ella también, y ella en primer lugar, un objeto sin función aparente incrustado en la mente? Son los objetos extraños los que le crean una función...
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Las ramas de luz atónita poblando innumerables veces el área de tu frente asaltada por olas asfaltada de lumbre tejida de pelo tierno y de huellas leves de fósiles de plantas delicadas.
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La medianoche se afeita el hombro izquierdo sobre el hombro derecho crece el pasto pestilente y rico en aglomeraciones de minúsculos carneros vaticinadores y de vitaminas pintadas de árboles de fresca sombrilla con caireles y rulos.
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La primera virtud es la de frenar la lengua; y es casi un dios quien teniendo razón sabe callarse.
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La primera virtud es frenar la lengua, y es un dios quien teniendo razón sabe callarse.
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En los momentos serenos acuérdate de temer siempre a la adversidad y en la adversidad acuérdate de tener esperanza siempre en cosas mejores
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No temer a la muerte: es de estúpidos continuar perdiendo los placeres de la vida por miedo a la muerte
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He venido a quererte, a que me digas tus palabras de mar y de palmeras.
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Inmerso en mi silencio eres el cielo que sostiene un arroyo, que levanta un árbol. En que un lucero corta su voz de eternidad.
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Todo lo intenso debe ser efímero.
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Si los muralistas tenían una personalidad tan imponente como sería Vasconcelos que había podido reunir a su alrededor intelectuales de primera línea.
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El éxito, a veces, alienta a los inteligentes. Generalmente atonta más a los que ya son tontos, pero en ambos casos, es efímero.
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En México, todavía, el valor de caudillos, mártires, artistas notables y valores del hogar sólido se determina por el número de estatuas que consiguen, y por la mezcla de terquedad y docilidad con que monumentos y bustos aceptan el avance omnívoro de lo u
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Al fin de la mirada se acomoda la paloma de un templo en la colina. A la izquierda la sierra cambia azules temerosos. Y a veces, se ilumina y lava sus colores y se pone desnuda a recordar senderos y relieves.