Ni el sol ni la muerte pueden ser mirados fijamente
Frases célebres sobre: mir. [Página 60]
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Ocultas flores crecen silentes en mi interior, dentro de esa otra incompresible, la olvidada, la del rostro jamás mirado ante el espejo.
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En París solo se me quedaron mirando cuando les hablé en francés; en verdad nunca logré que esos idiotas entiendan su propio idioma.
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Fingimos dormir como impenetrables esferas de cristal. La tierra no consuela sólo despeña su oscura y áspera orfandad. Arriba torres de viento se desmoronan al vacío.
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La muerte es un dormir sin sueños, y tal vez sin despertar
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Voy a decírselo con absoluta claridad: quien venga aquí tiene que asumir los principios, los valores y la cultura que hay aquí...
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Estamos hartos de Franco y de la República. Miremos al futuro.
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Tu espejo es un sagaz te sabe poro a poro, te desarruga el ceño te bienquiere te pule las mejillas te despeina los años, o te mira a los ojos te bienquiere te depura los gestos te pone la sonrisa te transmite confianza te bienquiere, hasta que sin aviso s
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Porque eres mía porque no eres mía porque te miro y muero y peor que muero, si no te miro amor si no te miro
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No sé tu nombre, sólo sé la mirada con que me lo dices
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Me gustaría mirar todo de lejos pero contigo
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Dicen que soy horroroso: por la lisonja, mil gracias: mira tú mi corazón y prescinde de mi cara.
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Mira, cuando llores por algo, procura mirar a través de tus lágrimas.
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La actividad del ojo puede dividirse en mirar y observar. El mirar sirve en primer lugar para nuestra seguridad corporal, la observación empieza allí donde concluye el mirar; conduce a disfrutar de las imágenes descubiertas por la mirada.
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La mayor temperatura de los homeotermos implica la ventaja de poder liberarse de su entropía a mayor velocidad, lo que le permite asumir procesos vitales más intensos.
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Me gusta la fiesta cuando no obliga a los amigos, a la mañana siguiente, a mirarse avergonzados.
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Al mirarla y observar su agradable sonrisa, sintió que la muerte se acercaba de nuevo. Esta vez no fue con ímpetu. Fue una ráfaga, como las que hacen vacilar la luz de una vela y extienden su llama con su gigantesca sombra proyectada hasta el techo.
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Miró por sobre el mar y se dio cuenta de cuan solo se encontraba.
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La obra clásica es un libro que todo el mundo admira, pero que nadie lee.
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Leer les dará una mirada más abierta sobre los hombres y sobre el mundo, y los ayudará a rechazar la realidad como un hecho irrevocable. Esa negación, esa sagrada rebeldía, es la grieta que abrimos sobre la opacidad del mundo. A través de ella puede filtr