A caballo regalado, no le mires el diente.
Frases célebres sobre: mire. [Página 4]
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Haz bien y no mires a quien.
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No te mires al espejo junto a una lámpara.
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No mires nunca de donde vienes, sino a donde vas.
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De sitio mejorada, atenta mira en la disposición robusta aquello que, si por lo suave no lo admira, es fuerza que lo admire por lo bello.
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No he pretendido hacer algo donde se desvelen todos los secretos de Dylan, ni mucho menos, sino rendir un homenaje a uno de los poetas más brillantes del siglo, un hombre que hace que nos miremos a nosotros mismos, que nos emociona y nos hace sentir cosas
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Se diría que estamos más interesados en trabajar para conseguir que la gente nos admire por nuestra riqueza que en la misma riqueza, que muy a menudo no consiste sino en baratijas de cromo y objetos onerosos o inútiles.
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Donde miremos hay frescor de luces de dioses y de Budas.
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No mire ahora, pero en esta habitación sobra alguien... y me parece que es usted
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Resulta que Dios está desnudo. El que no quiera verlo que no mire.
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Estamos hartos de Franco y de la República. Miremos al futuro.
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Mire usted; cuando un coche sale de mi fábrica rumbo al circuito, me parece lleno de defectos y realmente feo. Por el contrario, si regresa triunfador, le admiro como si tratara de una obra de perfección
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El hombre que al llegar a los cuarenta no se ha dado a conocer no es digno de que se le mire con respeto.
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Nuestro mayor placer consiste en que se nos admire, y los demás no se prestan sino muy difícilmente a admirarnos, aunque su admiración nos parezca siempre justificada. Así resulta que el hombre más feliz es el que, no importa cómo, llega a admirarse since
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Me dicen que abra los ojos y contemple las bellezas que el sol alumbra; que admire sus montañas, sus valles, sus torrentes, sus plantas, sus animales y no sé cuantas cosas más. Pero entonces, ¿el mundo no es más que una linterna mágica? Ciertamente el esp
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Sólo nos queda mirar la luz de la luciérnaga, ese débil chispazo de la hoguera del verano más breve que la memoria de una ola. Miremos la luz de la luciérnaga. A ella se ha reducido el mundo.
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Tal ves mires a otro, igual que a mí aquel día y yo aquí recordándote a la orilla del mar.
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No todo en la vida es de un color o de otro. Miren sino el arco iris.
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No me importa que la gente mire sus relojes cuando estoy hablando pero es excesivo que además los sacudan para asegurarse de que andan.
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¡Mire si sabré estas cosas