Uno es capaz de llorar a cántaros hasta en una miserable obra de teatro. Las lágrimas no prueban de ninguna manera la honestidad o el afecto.
Frases célebres sobre: miserable. [Página 4]
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Pueblo miserable, yo os compadezco; ¡algún día tendréis más dignidad!
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En efecto, un país se considera tanto más desarrollado cuanto más sabias y eficientes son las leyes que impiden al miserable ser demasiado miserable y al poderoso ser demasiado poderoso.
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La maldad contiene los motivos de su propio tormento. Es un maravilloso artesano de una vida miserable.
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Dios aparece, el hombre se anula; y cuanto más grande se vuelve la divinidad, más miserable se vuelve la humanidad.
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No hay cosa más excusada y aun perdida que el contar el miserable sus desdichas a quien tiene el pecho colmado de contentos.
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Le aseguro que aquí pasan cosas muy miserables y sucias. Aquí, de arriba a abajo, todos son unos canallas.
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¡Tan miserable es salir vencedor de una guerra civil!
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En Santo Domingo no hay más que un pueblo que desea ser y se ha proclamado independiente de toda potencia extranjera, y una fracción miserable que siempre se ha pronunciado contra esta ley, contra este querer del pueblo dominicano...
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Sólo la especie humana miserable
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Si es una aventura miserable, todo el pueblo, toda la ciudad acude; pero si es un rayo de hermosura que viene a herir nuestro ojo, o un rayo de amor que viene a iluminar nuestro corazón, nadie se ocupa de ello.
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¡Cómo el hombre! En noches de luna llena el espantapájaros es miserable.
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Dormir, despertar; dormir, despertar... ¡Una vida miserable!
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No hay más camino, para aprender a amar, que el conocimiento de sí mismo, que esa mirada sin ilusión que, a través de nosotros mismos alcanza a toda la humanidad miserable.
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Pocas cosas son necesarias para hacer feliz al hombre sabio, pero nada satisface al tonto; esta es la razón de que gran parte de la humanidad sea miserable.
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Tan grande es el hombre, que su grandeza se revela sobre todo en que no quiere reconocerse miserable. Un árbol no se sabe grande. Ser grande es reconocerse grande. Ser grande es no querer reconocerse miserable. Su grandeza refuta sus miserias. Grandeza de
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Se puede ser generoso dando poco y miserable dando más.
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Hay miserables afanes de popularidad, más denigrantes que el servilismo.
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¡Ah, si yo pudiera! Pero cielos y tierra conspiran para tornarme miserable. Recibid mi corona. ¿Recibirla? No; mis manos inocentes no se mancharán con tan sucio crimen. A ver quién de vosotros desea más mi sangre y gloriaos de ser asesinos de un rey. Ea,
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El del español fue siempre un largo y doloroso camino hacia ninguna parte, jalonado de ruindad y de infamia. De que la grandeza, el fulgor de nuestra historia, resulta compatible con nuestra miserable condición humana; y que, paradójicamente, una es compl