Si después de yo morir quisieran escribir mi biografía, no hay nada más sencillo. Tiene sólo dos fechas -la de mi nacimiento y la de mi muerte. Entre una y otra todos los días son míos
Frases célebres sobre: morir. [Página 35]
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Dejenme decirles que cuando estaba allí, en la cima del mundo, te sientes tan humilde que ya no piensas en batir récords, no piensas en datos científicos. Lo único que quieres es salir vivo porque no quieres morir delante de tus padres, de tu novia y de t
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No merece la pena morir en un salto. Pero al menos matarse saltando desde la estatua de Jesús tiene algo de gloria
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Quien desea morir, la vida teme
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Ésta es de pavo -murmuraba para sí- y ésta de pato silvestre y ésta de pichón. ¡Claro: cómo voy a morirme si me ponen plumas de pichón en las almohadas! Pero cuando me acueste, las tiraré.
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Es cosa tan pequeña nuestro llanto; son tan pequeña cosa los suspiros... Sin embargo, por cosas tan pequeñas vosotros y nosotras nos morirnos.
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Morir sin morir y vivir sin la vida, es el más arduo milagro propuesto por la fe.
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El temor, como el morirse, dilata la confianza o la impone.
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El deseo de morir era mi interés excluyente; a él le sacrifiqué todo, hasta la muerte.
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Prefiero morir de pie que vivir siempre arrodillado.
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No todos los hombres alcanzan la perfección de morir; hay muertos y hay cadáverres, y yo seré un cadáver.
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¿Qué es morir? Morir es alzar el vuelo sin alas sin ojos y sin cuerpo.
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Una generación sucede a la otra, y cada una repite los actos de la anterior. Solo un instante antes de morir descubren que era posible soñar y dibujar el mundo a su manera, para luego despertar y empezar un dibujo diferente.
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El verdadero valor conoce el miedo. Las personas honestas valoran la vida apasionadamente, se aferran a ella como si fuese una joya preciosa, y eligen el momento y el lugar apropiados para entregarla, para morir con dignidad.
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Franco hizo grandes cosas en una cama. La mejor de todas, morirse en una de ellas.
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Sólo dos cosas quiero, amigos, una: morir, y dos: que nadie me recuerde sino por todo aquello que olvidé.
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Hombre del sol, sujétame con tus brazos fuertes, muérdeme con tus dientes de fiera joven, arranca mis tristezas y mis orgullos, arrástralos entre el polvo de tus pies despóticos. ¡Y enséñame de una vez, ya que no lo sé todavía, a vivir o a morir entre tus
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Estuvo difícil. Es la forma en que está todo cuando hay guerra. Se puede ganar o perder, vivir o morir y la diferencia es justo una pestaña.
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Sólo los que están en condiciones de vivir no tienen miedo de morir.
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¿Y esto es morir? Pues es la misma bienaventuranza. La tierra retrocede; se abre el cielo; Dios me llama. Debo irme.