Nosotros, los mortales, logramos la inmortalidad en las cosas que creamos en común y que quedan después de nosotros.
Frases célebres sobre: mortales. [Página 6]
Hay un total de 117 freses célebres sobre "mortales" este sitio web. [Página 6]
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Si la muerte fuera un bien, los dioses no serían inmortales
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Toda lágrima enseña a los mortales una verdad.
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El desprecio es un sentimiento del que pocos, muy pocos mortales, son verdaderamente capaces; el odio es mucho más frecuente
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Toda la historia de la civilización está sembrada con las creencias y las instituciones que son, inestimables al principio, y mortales luego.
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Ser inmortales ¿Para qué? El cuerpo se corrompe, así también el espíritu. ¿Podemos negar ese inmenso dolor? ¿La vida del hombre es tan absurda? ¿O es que soy el único que lo piensa, yo, el más absurdo de entre todos?
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Los viajes al espacio nos harán inmortales.
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Si no fuesemos mortales no podríamos llorar.
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Pocos son los escritores que renuncian. Jugamos a creernos inmortales. Nos equivocamos en el juicio de nuestras propias obras y en el juicio siempre impreciso de las obras de los demás. Nos vemos en el Nobel, dicen los escritores, como quien dice: nos vem
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Las almas de todos los hombres son inmortales, pero las almas de los justos son inmortales y divinas.
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Las almas son inmortales, pero las almas justas son inmortales y divinas.
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Yo creo en un alma inmortal. La ciencia ha demostrado que nada se desintegra en la nada. La vida y el alma, por lo tanto, no puede desintegrarse en la nada, y por lo tanto son inmortales.
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Para comprender toda religión es imprescindible saber que a los Dioses les divierte ver a las niñas saltando a la comba con alambres de púas, juegan a cosas que no son el ajedrez con los destinos de los mortales y los tronos de los Reyes.
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Benigna con todos los mortales, inspira desde allí dulces amores y mitiga las cuitas del que añora.
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Las musas son diosas, y, como diosas, cantan a los dioses; nosotros, acá, somos mortales: como mortales, a mortales cantemos.
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Teméis todas las cosas como mortales y todas las deseáis como inmortales.
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Noche terrenal, en tu exiguo fuego me complací alguna vez y descendí entre los mortales.