Muchas veces ignoramos que para crecer tenemos necesidad de pan duro; es decir, necesitamos cruces, pruebas, contradicciones
Frases célebres sobre: mos. [Página 293]
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Se va el tiempo, mi amiga... Mas no es cierto: somos nosotros ¡ay! Los que nos vamos. Ni de ti ni de mí quedará huella. Y cuando tú estés muerta y yo esté muerto, nada habrá de este amor de que hoy hablo ámame, entonces, mientras eres bella.
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El tiempo se va, el tiempo se va, señora, no el tiempo, sino nosotros nos vamos...
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Digámonos con el pleno convencimiento de que nos decimos la verdad: alma mía, comienza hoy a hacer el bien, que hasta ahora no has hecho nada
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Dulce es el yugo de Jesús, liviano su peso, por lo tanto, no demos lugar al enemigo para insinuarse en nuestro corazón y robarnos la paz. P. Pío
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Nos miramos todos con el odio característico con que nos miramos los españoles.
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Triste país en donde todos los hombres son graves y todas las mujeres displicentes, en donde en la mirada de un hombre que pasa vemos la mirada de un enemigo.
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Somos grandes constructores de ilusiones, hasta que hacemos lo posible por destruirlas
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Es que la verdad, si existe, no se puede exagerar. En la verdad no puede haber matices. En la semiverdad o en la mentira, muchísimos
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Aunque tengamos la evidencia de que hemos de vivir constantemente en la oscuridad y en las tinieblas, sin objeto y sin fin, hay que tener esperanza.
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Dejemos las conclusiones para los idiotas.
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Dejemos las conclusiones para los imbéciles.
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En nuestro tiempo, entre comunistas y fascistas, hay una gran sinpatía por los burócratas y un fondo de animosidad contra los que no lo son.
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¡Y pensar que algunos se asombran de que hayamos perdido las colonias! Lo que a mí me asombra es cómo no hayamos perdido, con esta burocrácia, hasta los pantalones.
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Las acciones más trascendentales de nuestra vida las ejecutamos en plena inconsciencia, casi como sonámbulos.
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Mucha gente piensa, o por lo menos siente, que el que no tiene sus hábitos y sus entusiasmos es un enemigo. A mí me parece lógica la intransigencia tratándose de ideas esenciales.
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Pérfido, te atreves a mostrarte ante mis ojos. Después de haberme quitado lo que más amaba. No esperes nada de mí, tú no me has servido: Creyendo vengarme, me has quitada la vida.
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Pasan las horas, fúganse vacías... Por qué no darme en flor vuestra hermosura?
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De nuestro amor, del que tanto hablamos ahora, cuando hayamos muerto no quedará nada; por tanto, ámame ahora, mientras todavía eres bella.
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¡No volverá la juventud ligera! Coge ávida el placer que ella te ofrece y sin amar no mueras, niña hermosa.