Para hacer buena educación debemos cerrar los libros de psicología, pedagogía y didáctica.
Frases célebres sobre: mos. [Página 434]
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La belleza de la vida humana consiste en que, al revisar nuestras resoluciones el día de fin de año, descubrimos que hemos cumplido una tercera parte, hemos dejado sin cumplir otro tanto, y no podemos recordar a qué se refería la otra tercera parte.
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Perdonamos a los grandes del mundo porque han muerto; pero en vida son imperdonables
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Ahora que nos amamos... Somos raíces cálidas de la tierra.
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Ahí donde el alma absorta se ciñe uno a uno yacemos juntos.
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Ahora que nos amamos... Fuego somos donde mariposas se suicidan.
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Otras veces perdemos la ilusión por todo, pero de todo se cura, sabemos que la amargura existe y pasa factura
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Generalmente ganamos la confianza de aquellos en quienes ponemos la nuestra
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Volveremos a sufrir, volveremos a luchar y volveremos a vencer.
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En esta vida hay lágrimas, y lo que importa, después de todo, es ante lo que lloramos
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La cultura inglesa se lo hace tan bien que, cualquier día, tendremos que conducir por la izquierda.
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Todos queremos sentirnos relevantes, y pensar que estamos haciendo una diferencia en este mundo. Tener un trabajo donde uno se siente productivo, y saber que el trabajo que uno hace importa es un gran desafío
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Somos universales pero andamos como el resto de los mortales
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Chavales,tenemos un rincón en las catedrales, un hueco en los portales, consonantes y vocales.
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Sin licencia ni experiencia para hablar de amor, pero soñamos con Venecia.
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Uno de los secretos de la vida es que lo que realmente vale la pena es lo que hacemos por lo demás.
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No quiero caminar entre locos, dijo Alicia. Oh, no puedes hacer nada, le respondió el gato, todos estamos locos aquí.
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Mentira que la patria pertenece a todos los que nacimos en ella. Pertenece a una pequeñísima minoría de acaparadores de la tierra y de las riquezas del suelo. Pertenece a los terratenientes, grandes negociantes y banqueros
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Luchamos por ideales de felicidad para todos, no por encumbrar a nadie sobre nuestras espaldas
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Llamar a la puerta serviría de algo - siguió el lacayo sin escucharla -, si tuviéramos la puerta entre nosotros dos. Por ejemplo, si tú estuvieras dentro, podrías llamar, y yo podría abrir para que salieras, sabes.