Rechazamos el mundo de los salvajes, pero todavía, en nuestras iglesias, mezquitas, sinagogas y templos, perpetuán las teorías que se construyeron en ese mundo.
Frases célebres sobre: mos. [Página 513]
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Sin esperanza, vivimos llenos de deseos.
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Bueno es el dominio del amor, ya que aparta el entendimiento de sus siervos de todas las cosas viles; ... nada bueno es el dominio del amor, pues cuanta más fe se le tiene, más graves y dolorosos extremos hace pasar.
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Feliz mil veces quien la ve y la siente; al nacerle el alma al punto empieza todo humilde pensar, toda dulzura, y no sabe, admirarla sonriente, si en ella se excedió naturaleza, o el milagro gentil tanta hermosura
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¿Queréis prevenir los delitos? Haced que la ilustración acompañe a la libertad. Los males que nacen de los conocimientos están en razón inversa de la difusión de los mismos, y los bienes lo están en razón directa.
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Niños o Adultos nacemos, no nos hacemos. Y ahora consuélate.
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Es fácil ser buenos cuando no estamos enamorados
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Oh, amada esperanza, aquel día sabremos, también, que eres la vida y eres la nada
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Cuando somos jóvenes lamentamos no tener una mujer, cuando nos hacemos mayores lamentamos no tener a la mujer.
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Nadie nos dijo que veniamos a gozar de esta vida.
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Veamos si incluso de esto se puede sacar una lección de técnica.
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Cuando somos jóvenes lamentamos no tener una mujer, cuando nos hacemos viejos lamentamos no tener a la mujer.
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No recordamos los días: recordamos los instantes
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La única alegría en el mundo es comenzar. Es hermoso vivir porque vivir es comenzar, siempre, a cada instante.
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No recordamos días, recordamos momentos.
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Si abrimos las historias, veremos que las leyes, que son, o que deberían ser, pactos entre hombres libres, por lo general no han sido más que instrumento de las pasiones de unos pocos, cuando no han nacido de una necesidad fortuita y pasajera.
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Cuando carecemos de esperanza, vivimos llenos de deseos
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Casi nunca juzgamos a los demás, sino que juzgamos nuestras propias facultades en los otros
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¡Cuántos mueren antes de haber dado una vuelta en torno a sí mismos!
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El vino se parece al hombre: nunca se sabe hasta qué punto se le puede apreciar o despreciar, amar u odiar; ni cuantos actos sublimes o crímenes monstruosos es capaz de realizar. No seamos, entonces, más crueles con él que con nosotros mismos y tratémosle