Las mujeres. ¡Dios mío! Le vuelven a uno loco. De verdad.
Frases célebres sobre: mujer. [Página 100]
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Cuídate mucho de hacer llorar a una mujer, pues Dios cuenta todas sus lágrimas
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Un velo es más provocativo que el cuerpo desnudo, pues la sutileza resulta más deseable que la desvergüenza. Una mujer nunca debe darlo todo, ni siquiera simuladamente, excepto por un breve instante.
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Y una mujer que ha perdido el pudor ya no es capaz de oponerse a nada
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A las mujeres les está bien llorar, a los hombres recordar.
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Estoy agradecido a mi destino por tres cosas; por haber nacido humano, por haber nacido hombre no mujer, por haber nacido heleno no bárbaro
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Una mujer debe insinuar siempre, jamás asegurar. Os repito estas admoniciones, tesoros míos, para que obtengáis éxito y riquezas y seáis siempre divertidas y seductoras.
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En el deseo sexual, la mujer es un animal que bebe té y el hombre uno que bebe agua
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A través de la mujer penetra el diablo en el corazón de los jóvenes.
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El celo de las mujeres es el amor
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En los casos de exterminios masivos de personas la población local no profesa un odio sanguinario contra las mujeres, los ancianos y los niños que van a ser aniquilados. Por ese motivo, la campaña para el exterminio masivo de personas exige una preparació
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Mujer ausente es mujer muerta.
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Prefiero estrellarme a ser batido por una mujer
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Si quieres seguir siendo por largo tiempo el amante de una mujer, debes intentar ser también en este aspecto su... mano derecha.
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Para un arte como el mío arte que combate en la frontera entre la vida y la muerte y que cuestiona lo que somos y lo que significa vivir y morir Japón resultaba demasiado pequeño, demasiado servil, demasiado feudal y demasiado desdeñoso con las mujeres.
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Sí, también soy una bruja, pero es que el tema es que todas las mujeres son brujas y todos los hombres también, porque somos seres mágicos.
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No debía hacer nada de mal gusto, advirtió al anciano Eguchi la mujer de la posada. No debía poner el dedo en la boca de la mujer dormida ni intentar nada parecido.
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... ¿Sería que una muchacha profundamente dormida, que no dijera nada ni oyera nada, lo oía todo y lo decía todo a un anciano que, para una mujer, había dejado de ser hombre?
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Las mujeres: pompas de jabón; el dinero: pompas de jabón; la fama: pompas de jabón. El mundo en que vivimos es el de los reflejos en las pompas de jabón.
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Las mujeres: burbujas de jabón; el dinero: burbujas de jabón; la fama: burbujas de jabón. Los reflejos sobre las burbujas de jabón son el mundo en el que vivimos.